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21 ENERO 2012     

Bárbara Durand: "Mi familia es el tesoro más grande que tengo"

La ex modelo y conductora presenta a sus hijas Serena y Francesca; además, habla de su rol como madre y vida lejos de las pasarelas y se confiesa seguidora de El Arte de Vivir

 
Barbara junto a sus hijas en la playa.  Foto: Revista ¡Hola!

"Bienvenidos a la tiendita del horror", comenta entre risas Bárbara Durand (42), al referirse a su rol de madre de hijos adolescentes. Tiene tres hijos: Gian (18), Serena (15) y Francesca (12). Aunque rápidamente se apura en aclarar: "La verdad es que mis hijas son muy buenas". Casada desde hace veinte años con Gian Dolce (48), la ex modelo y actual conductora de La florería de Bárbara –que se emite por Disney Junior– reconoce que está atravesando uno de sus mejores momentos, feliz con el camino transitado y plena con la familia que supo conformar.

"Nunca fui muy Susanita pero, cuando tuve la posibilidad de irme a trabajar al exterior como modelo, siempre supe que eso no era lo mío. Mi necesidad era otra: establecerme, tener mis hijos, nunca me sentí a gusto girando por el mundo."

–Bárbara, ¿cómo manejás la típica rebeldía adolescente?

–No sé… A todos nos pasó eso de querer separarnos de nuestros propios padres, tener la necesidad de diferenciarnos.

–Ese distanciamiento, ¿lo vivís de manera angustiosa?

–Hay veces que me pregunto: "¿Por qué me ladran así, qué fue lo que hice mal?", y hay otras que podés reflexionar sobre el tema y entender que es una etapa complicada que todos tuvimos que atravesar.

 
Como tres gotas de agua, Serena, Bárbaro y Francesca.  Foto: Revista ¡Hola!

–A los 15, vos empezaste a trabajar como modelo…

–Pero eran otras épocas… Acabo de hacer un comentario de vieja, ¿no? [Se ríe.] Era un hobby, algo que parecía pasajero. Mi papá me llevaba a los castings para ver qué era lo que iba a hacer la nena. El mundo de las modelos era muy chico, nos conocíamos todos, funcionaba casi como una familia.

–¿Alguna de tus hijas quiere ser modelo?

–No me parece. Quiero que estudien y, si nosotros como padres podemos darles la posibilidad de prepararse y tener buenas herramientas para el futuro, pienso que es mejor para ellas.

–¿Te hubiera gustado seguir una carrera universitaria?

–Yo empecé a estudiar Publicidad y después me cambié a Diseño de Interiores justo en la época en que tenía mucho trabajo como modelo, y fue una pena que mis padres no me exigieran terminar la carrera… Una picardía.

–¿Qué cosas sentís que cambiaron con la maternidad?

–Todo. Fuimos creciendo juntos: Gian, "Gianito" (18) y yo. "¿Cómo se hace?, ¿hay que ponerles horarios?, ¿será así o de otro modo?". Era puro aprendizaje. Sin dudas, fue una forma de maternidad con mi hijo más grande y otra totalmente diferente con mi hija menor. Menos miedos, estábamos más relajados, lo disfrutamos más. ¡Nadie nace sabiendo cómo ser una buena madre. No hay fórmulas exactas, creo que todo es prueba y error!

–¿Existe una fórmula para veinte años de matrimonio?

–El secreto es elegirse día a día, estar y compartir tu vida con alguien es un trabajo constante. Es necesario adaptarse a los cambios del otro, saber esperar. Yo sé que mi vida está al lado de Gian, nunca lo dudé. Mi familia es el tesoro más grande que tengo, un refugio que me llena el alma.

LA IMAGEN NO ES TODO

 
Bárbara Duran, ex modelo y actual conductora.  Foto: Revista ¡Hola!

–¿Te pesa tener que verte siempre bien por haber sido modelo?

–Esto es lo que hay. No me preocupan las arrugas, las estrías, las canas, ni las manchas en la piel, sólo les tengo pánico al dolor y a las enfermedades. Sí es cierto que cumplir 40 fue un gran shock, pero tuvo más que ver con que ese año murió mi mamá. Un momento realmente difícil para mí.

–¿Estás atenta a tus amigas? ¿Cómo se llevan ellas con el paso del tiempo?

–Trato de no engancharme con la competencia, porque no te lleva a ningún lugar. Hay que ir por otro lado. Soy muy amiga de Andrea [Frigerio] y siempre le digo en broma: "¿Cuál es tu receta, viejita? ¿Dormís en formol?".

–Como buena virginiana, ¿en qué te reconocés insoportablemente obsesiva?

[Se ríe.] Soy prolija, meticulosa, ordenada y perfeccionista hasta el hartazgo. Si veo un almohadón fuera de lugar, trato de hacerme la distraída, pero a los cinco minutos vuelvo y lo acomodo. Es más fuerte que yo. Me encanta dedicarme a la casa, ir al supermercado, que la heladera esté llena, la decoración, que siempre haya flores, ricos aromas… ¡Soy una esclava de la casa! Son locuritas que tengo que trabajar.

 
Bárbara junto a sus hijas Serena y Francesca.  Foto: Revista ¡Hola!

–Pero hacés yoga, relajación, respirás…

–Hago todo, pero se ve que tengo que ir por más. Antes de venir a Punta del Este, hice la segunda parte del curso de El Arte de Vivir: estuve en absoluto silencio durante varios días, sin teléfono, desconectada de todo. Fue muy fuerte, un momento de encuentro conmigo misma muy profundo.

–¿Existe una edad de plenitud femenina o es un mito?

–Me parece que después de los 35 una se conoce mejor y es más consciente del camino recorrido. Eso te permite vivir el presente sin estar pendiente de lo que podrías haber hecho o de lo que vas a hacer. A los 20, querés comerte el mundo y sólo pensás en lo que está por venir corriendo hacia algo que se supone que hay que alcanzar. Ya no. Hoy sólo me interesa ser feliz con lo que tengo, que es todo lo que necesito.•

Texto: Sebastián Fernández Zini
Fotos: Ignacio Arnedo
Producción: Georgina Colzani

Maquillaje: Soledad Zuccotti, con productos Bobbi Brown
Peinado: Juan Manuel Cativa, para Mala Peluquería, con productos Pantene
Agradecimientos: Etiqueta Negra, El Canuto y Sentido José Ignacio
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