Andrea Frigerio: "Este verano decidí no trabajar para estar más cerca de mi hija"
La actriz posó junto a Fini, de 14 años, y habló con ¡Hola! sobre la maternidad
Era un acuerdo tácito. Un compromiso que venía cumpliéndose, de hecho y sin fisuras, desde hace más de diez años. Andrea Frigerio (50) había establecido en su familia que, verano por medio, ella podía dedicarse a hacer temporada de teatro en Mar del Plata. "Se daba naturalmente. Después de cada temporada, dejábamos pasar un año para descansar de toda la logística que implica trasladarnos todos a otra ciudad durante tres meses", cuenta la actriz y conductora desde José Ignacio.
Este verano, se suponía que a Andrea le tocaría subirse a las tablas, ya que en 2011 se habían tomado vacaciones en las islas Bahamas. Tenía todo organizado: "Iba a hacer Vidas privadas , una obra que me encanta y que la venía pidiendo desde hace un tiempo", recuerda. Sin embargo, durante una reunión familiar, Fini –o Josefina, la hija que Andrea tuvo con Lucas Bocchino, su pareja desde hace veinte años– les dijo que no quería ir a Mar del Plata.
"El planteo nos pareció bastante sensato. Nos explicó que todas sus amigas y sus primas venían de vacaciones a Punta del Este y que a sus 14 años quería pasar el verano con ellas. Argumentamos, peleamos un poco, pero finalmente decidimos romper con lo establecido y venir al Este", cuenta. Así llegaron los Bocchino-Frigerio a Uruguay.
–¿Cómo recibiste ese cambio de rutina?
–Las dos opciones eran tentadoras. Obviamente, me encanta tomarme vacaciones, así que no me costó renunciar a la obra. En Punta del Este no tenemos rutina, sólo mantenemos la costumbre de encontrarnos a la hora de la comida.
–¿Cómo estás viviendo la adolescencia de tu hija Fini?
–Como puedo… ¡La verdad es que estoy aterrada! Creo que es algo que les pasa a todos los padres que tienen chicos en esa etapa. Este verano empezó a salir de noche y es toda una novedad, no estamos acostumbrados.
–¿Te cuesta confiar en ella?
–No, todo lo contrario. Confío ciento por ciento en ella. Me encanta que pueda salir, probarse a sí misma y que vea que otros chicos no tienen sus mismos valores. Estoy segura de que Fini es muy responsable, buena, tiene una personalidad marcada y es bastante madura para su edad. La conozco, sé quién es cuando sale de casa. De todas maneras, mi hijo Tomy, que tiene 29, pasa a visitarla adonde sale y me cuenta. No es que le mando un espía, sino que se presenta con los amigos y sólo se queda un rato.
–¿Vivís la adolescencia de Fini como lo hiciste con la de tu hijo mayor?
–No, porque es mujer y siento que el cuidado tiene que ser mayor. Tomy me asegura que los jóvenes de hoy están mucho más descontrolados que los de antes. Pero bueno, me parece bien que esté expuesta a la realidad y que pueda elegir lo que es bueno para ella. Sacarla de contexto y obligarla a que no tenga contacto con la realidad sería un error. No quiero educarla así.
–Como mamá, ¿también sos distinta con Fini?
–Sí, con mi hija fui mucho más presente. Cuando nació Tomy, yo trabajaba mucho fuera de mi casa y viajaba bastante. Por suerte, estaba mi mamá, que murió hace casi tres años, y ella me suplía muchísimo. Con Fini soy casi como su sombra. Y muchas veces, como este verano, decidí no trabajar para poder estar más cerca de ella. Me parece importante porque siento que todavía es chica.
–¿Qué cosas disfrutan de hacer juntas?
–Pasamos mucho tiempo estudiando. Me encanta enseñarle. Como soy hija de maestra, tengo la vocación docente bastante desarrollada. Soy una persona muy curiosa y me gusta estar siempre aprendiendo.
–¿La ves parecida a vos?
–Físicamente es igual a mí cuando tenía su edad. El corte del cuerpo, la manera de caminar y también su carácter es parecido al mío. De Lucas heredó el color de los ojos y el pelo, y esa capacidad de estar siempre de buen humor. Fini es una chica amable, amorosa y muy compañera.
–¿Te gustaría que sea modelo?
–Podría contestar con un lugar común: quiero que sea feliz y tenga la libertad para elegir. Pero, si llega a seguir una vocación artística, me gustaría poder allanarle el camino. Yo venía de una familia con un padre ingeniero y una mamá maestra. Cuando les dije que quería trabajar como modelo y actriz fue como si les contara que iba a ser astronauta, no tenían idea de qué se trataba ese universo. Pero, si Fini elige entrar en este mundo, lo hará de la mano de una persona que lo conoce muy bien y que va a saber aconsejarla. Cada tanto charlamos de lo que le gustaría hacer y últimamente me dice que quiere ser cantante.
–Este verano también pasó unos días en tu casa la novia de Tomás. ¿Cómo sos en tu rol de "suegra"?
–Soy buena y para nada celosa. No es algo nuevo, Tomy ya tuvo otra novia antes durante mucho tiempo, que también era amorosa. Nosotros somos una familia fácil para convivir. Lo veo a mi hijo y siento que está muy enamorado, aún viviendo la etapa del idilio. Con Estefanía [Couture de Troismonts] todavía no tuvimos tiempo de compartir mucho, trabaja bastante y acá en Punta casi no la vi.
–¿Te gustaría ser abuela?
–Todavía no me lo planteo, no es algo que se me cruce por la cabeza. Cuando llegue el momento, ahí les contaré y entonces haremos otra nota…
Texto: Julia Talevi
Fotos: Ignacio Arnedo
Producción: Victoria Miranda
Peinado y maquillaje: Elvio Casciano, para Elite Estudio
Agradecimientos: Mutate José Ignacio,
Ménage à Trois , Etiqueta Negra y Takkai
.


