Último momento

 

Leer en

 
 
 
Revista ¡HOLA! Argentina
 Último momento

 

Leer en

 
 
16 DICIEMBRE 2012     

El paso del príncipe Leopold de Bavaria por la Patagonia

Participó en la carrera "1000 millas" con su auto de colección

 
Foto: Paul Roger

En el estacionamiento del hotel Llao Llao en Bariloche un hombre simpático con una gorra que cubre su pelo gris, acomoda los parasoles de un BMW 507 del año 59’, una verdadera joya de fierro. Es uno de los 139 pilotos que participan de la carrera de regularidad más prestigiosa de Latinoamérica. Pero no uno más: se trata del príncipe Leopold von Bayren de Bavaria (66), heredero de una de las casas reales más ricas de Europa. "BMW me invitó a participar y estoy encantado. El copiloto es Alejandro Echeagaray, CEO de BMW Group Argentina. Cumplí el sueño de correr las mil millas en la patagonia argentina. Era algo pendiente, ya estoy pensando en que quiero volver el año próximo", dice junto al auto, uno de los más admirados de la competencia ya que solo se fabricaron 251 de ese modelo y en aquella época casi provoca la quiebra de la firma alemana. "Tiene un diseño extraordinario. Sus detalles denotan que no fue construido en serie sino que es una verdadera obra artesanal", cuenta.

Leopold (le dicen Poldy) descubrió que quería dedicarse a correr en auto a los diez años, la primera vez que manejó solo. "Aprendí de muy chico, cuando todavía no llegaba a los pedales, sentado sobre la falda de los choferes. Cuando tuve la altura suficiente tomé las llaves de un Volkswagen X5 que teníamos en casa y me largué por los jardines del castillo. Entonces me enamoré de esa sensación y decidí que sería piloto de carrera", recuerda.

En un principio, su familia no estuvo de acuerdo, y su madre había decidido no brindarle apoyo económico. "Empecé a correr con un Opel en la categoría de montaña de Alemania, pero me iba muy mal. Tardé dos años en convencer a mi familia que me ayudara", cuenta. Finalmente en 1963 su tío le regaló un Mini Cooper, la mamá le compró un tráiler y así empezó a escribir un exitoso historial como piloto. En los últimos cuarenta años compitió con autos de Fórmula 3, con Porsche en el campeonato mundial de autos deportivos y con BMW en la categoría de turismo. Y cuando se "jubiló" de las pistas y el riesgo, hace catorce años, descubrió las pruebas de regularidad. "Siempre voy a ser un fanático de la velocidad y la adrenalina, pero aprendí a disfrutar de los autos clásicos. Me gusta mucho manejarlos, escuchar sus motores, apreciar el diseño. Y lo mejor es que es una excelente manera de conocer lugares nuevos", asegura.

El príncipe había visitado Argentina varias veces en los últimos años ya que es un fanático de la caza de palomas en Córdoba, pero no había pisado la Patagonia. "No me imaginaba que podía encontrar paisajes tan increíbles. Fue una experiencia extraordinaria que espero poder repetir varias veces más".

DE RELIQUIAS Y COLECCIONISTAS

 
Iván de Pineda también participó de las 1000 Millas con un MGB de 1979.  Foto: Paul Roger

La 24° edición de las 1000 Millas volvió a gozar del encanto de Bariloche y del hotel Llao Llao. En 2011, Córdoba fue el escenario elegido porque aun quedaban en la zona cenizas de la erupción del volcán Puyehue. Por eso, para los habitués de la prueba volver a la Patagonia fue como regresar a casa. "Es muy simbólico e importante para nosotros poder estar una vez más en Bariloche. Costó mucho por parte de la organización pero por suerte todo salió muy bien", contó Manuel Elicabe, presidente del Club de Automóviles Sport. Desde el CAS quisieron este año apoyar al pueblo de La Angostura, por eso el segundo día de carrera consistió en ir hasta la villa y hacer un almuerzo allí. Entonces los 280 tripulantes de la carrera dejaron sus fierros expuestos en la calle principal, a modo de museo, y probaron delikatessen en los diferentes restaurantes.

Entre los participantes volvieron a figurar los hermanos Daniel y Calilo Sielecki, que atesoran una de las colecciones más importantes del mundo (su padre Manuel les inculcó el amor por las máquinas únicas), los Argüelles –Lucas y Federico–, todos corredores con modelos de preguerra. El binomio padre e hijo Guillermo e Ignacio Acevedo también participaron una vez más de la carrera con su Jaguar XK 120 OTS de 1954. Y sorprendieron a los demás con un gran desempeño durante todo el año: alcanzaron el tercer lugar en la clasificación general de las 1000 Millas y se consagraron Campeones Argentinos de Autos Sport Históricos. "No sabemos por qué, pero de pronto empezamos a andar muy bien. El auto, el piloto y el copiloto siguen siendo los mismos", confesó Guillermo.

Federico Alvarez Castillo, uno de los socios de Etiqueta Negra, y el manager de modelos Pancho Dotto, fueron otras de las caras familiares que volvieron a las 1000 Millas con el regreso de la carrera a la Patagonia. "Hace diez años que empecé a participar, me gusta compartir estos días con amigos y nos la pasamos hablando únicamente de autos", aseguró Federico, que este año eligió un Aston Martin DB4 GT del 61’ para correr. "Es un auto de posguerra más rápido y cómodo que los preguerra que usé recientemente en un viaje a Machu Picchu. Tiene un motor de seis cilindros de 380 hp muy poderoso y es uno de mis favoritos", confesó. Pancho Dotto, que corrió por primera en el 2007, volvió una vez más con su Mercedez Benz 280 SL de 1969. "Soy un apasionado de los autos, mi primer trabajo fue a los 14 años en un taller mecánico", contó. "La carrera es un recreo maravilloso que me está haciendo bárbaro, lo necesitaba mucho a esta altura del año", agregó Pancho. Iván de Pineda fue uno de los pilotos debutantes. "Me invitaron los organizadores y me encantó la experiencia. Soy un apasionado de los autos clásicos, espero volver", aseguró el conductor del programa de televisión "Resto del Mundo". Y quizás así se repita el caso de Alejandro Patronelli, que el año pasado fue invitado por el CAS y esta vez se inscribió con su auto. "Me encantó el programa. Ya me anoto para la del año que viene", dijo el último campeón del Rally Dakar en cuatriciclo y adelantó que está restaurando un auto que reestrenará en la próxima edición de las 1000 Millas. Una cita "de fierro" a la que ninguno –príncipes con títulos varios ni héroes anónimos– quiere faltar.

Texto: Julia Talevi

Fotos: Paul Roger .