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06 FEBRERO 2013     

Todos los detalles del cumpleaños de Susana Giménez

La diva celebró con una fiesta temática en el hotel Conrad en Punta del Este

 
Foto: Tadeo Jones

Este año, el festejo fue temático: su outfit, parte del menú y hasta la música estuvieron inspirados en la cultura mexicana, que tanto adora. A las 21.30, con la isla Gorriti y la bahía de Punta del Este como envidiable telón de fondo, Susana Giménez recibió a sus once invitados en la suite principal del hotel Conrad.

Divina, llevaba un vestido de Roberto Cavalli –uno de sus diseñadores preferidos– de mangas anchas, gran falda, corset y estampa de colibrí, pájaro recurrente en la cultura maya y azteca. Su look, todo un acierto, lo completó con sandalias negras signé Giuseppe Zanotti que tenían incrustaciones de piedras rústicas y un clutch Givenchy fucsia, el tono que inmortalizó el arquitecto tapatío Luis Barragán.

 
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Durante el exquisito cóctel, que incluyó blinis de salmón, ceviche de atún, brochettes de lomo, langostinos crocantes con salsa teriyaki y unas rondas de mojitos, Susana abrió entusiasmada los regalos. Tal como había pedido, todos fueron pensados para decorar y ser usados en la nueva chacra de Garzón, cuya arquitectura también está inspirada en la tierra de Frida Kahlo. "Será un rancho mexicano", contó la diva y develó uno de los misterios de la temporada. Sofía Neiman, por ejemplo, le compró un libro de decoración llamado Casa mexicana style; Teté Coustarot optó por una gran manta de lana y un suéter con diseños de los indios yaquis; mientras que Javier Gentile le llevó un cuadro del artista Claudio Roncoli, en que se descubre a la diva en sus tiempos de Shock! Por su parte, Celia Sofovich se inclinó por un juego de tazas esmaltadas en dorado y Marcela Amado y Lolo Meyrelles, por una conservadora para la pileta. El regalo más original fue, sin dudas, el de Daniel Mañas, que llevó una pequeña estatua de la reina de Inglaterra que saluda al activarse con la energía solar. Según contó, fue creada para las celebraciones del Jubileo de Diamante de Isabel II. Tampoco faltaron los enormes ramos de flores que Susana recibió durante el transcurso del día, de parte de Luis Scalella, Julio Bocca y Tomás Yankelevich.

Terminado el ritual de abrir obsequios, pasaron a la mesa. Como en cada cumpleaños, Susana repitió el típico menú de los 29: ñoquis. Esta vez, los pidió de papa y de berenjena, con distintas salsas. De acuerdo con la tradición, todos pusieron un billete debajo del plato. El postre incluyó frutas de estación con almíbar de maracuyá y helado de mango. Todo fue acompañado por Pinot Noir Primus de la bodega Salentein (el mismo vino que se sirvió en la fiesta de casamiento de Máxima Zorreguieta y el príncipe Guillermo de Holanda) y un Chablis de Domaine William Fèvre.

Justo antes de soplar las velitas, Susana jugó al misterio con respecto a su edad: "Para mí tengo 30 años. No me considero vieja para nada. Yo no puedo hablar de la vejez, es ridículo. Acá en Punta estamos todos en bikini", bromeó. Acto seguido, entró un grupo de mariachis cantando "Las mañanitas". Después, sí, comieron la torta de dulce de leche y merengue italiano, que especialmente no llevaba crema, ya que Susana es alérgica. La fiesta se trasladó a la terraza, donde bailaron hits de los años 70 y, contra lo predecible, jugaron al Pictionary. Pero como apostaban y no lograban desempatar, decidieron tomar el dinero del pozo y bajar al casino para jugarlo al 29, en la ruleta. Aunque perdieron –salió el 21–, no se desanimaron y se quedaron hasta las cinco de la mañana en la sala. Susana, feliz, concluyó: "Dios fue tan generoso conmigo que hace años dejé de pedir. Hoy solo puedo agradecer todo el amor que recibí en mi vida".

Texto: Julia Talevi
Fotos: Tadeo Jones .