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22 FEBRERO 2013     

Soledad Silveyra: "Tengo ganas de volver a enamorarme"

Tras haber cumplido 61 años, la actriz se confiesa en una entrevista íntima con ¡Hola!

 
Foto: Patricio Cabral

Hace once años que Soledad Silveyra (61) no visitaba Mar del Plata. Sin embargo, los rincones más emblemáticos de "La Feliz" siguen intectos en su memoria. "De chica pasé muchos veranos en estas playas. Los toldos naranjas con manchas negras, el Ocean Club, el Memorial… todo me remite a una etapa muy linda de mi vida. Y ahora que estoy ‘volviendo’ a mi infancia, quiero rescatar esos recuerdos y tal vez, escribir algo, como para que perduren en el tiempo", explica Solita desde su pequeño balcón con vista al mar. La actriz llegó a la ciudad para protagonizar la obra teatral de Woody Allen, Humores que matan, junto con Betiana Blum. "Dije que sí porque hace tiempo que tenía ganas de reencontrarme con la comediante que sé que llevo adentro. Siempre me resultó fascinante abordar el humor a través de la seriedad, creo que en ese camino, hay más sutileza. La risa es necesaria, vital y me gusta ser parte de ese motor que calienta el alma de la gente", dice.

—Empezaste a actuar desde muy chica… ¿Nunca pensaste en dedicarte a otra cosa?

—Nunca. Amo lo que hago. Es cierto que la actuación no llegó a mi vida como una vocación, sino más bien como algo absolutamente azaroso. Yo tenía doce años cuando el marido de mamá murió y quedamos en la ruina, tuvimos que vender todos nuestros muebles para salir adelante. Por ese entonces, Zelmar Gueñol, amigo de mi primo, me preguntó si me gustaría ser actriz y le contesté; "Yo quiero ganar plata". A los pocos días me llevó a una prueba en Teleonce y quedé. Así empecé a trabajar en la televisión y a los quince años logré reponer todos los muebles que habíamos vendido. Yo siempre digo que tuve la enorme suerte de encontrar mi vocación a partir de la necesidad. Por eso, a veces me cuesta mucho hablar cuando me preguntan si los chicos deben trabajar en televisión desde chiquitos. No puedo decirles que no lo hagan, porque la realidad es que esta profesión me salvó la vida.

— Si ahora pudieras elegir otra profesión, ¿cuál sería?

—Me gusta mucho el diseño de interiores. De hecho, quiero vender mi casa de San Telmo para ponerme a construir "la casa de la abuela". El terreno ya lo tengo, muy cerca de mis nietas, en un barrio cerrado de Tigre. Ahora es sólo un pedazo de tierra, pero mi sueño es tener mi propio ranchito ahí. Esa casa va a significar una nueva etapa en mi vida, la de los 60 años, edad donde una tiene que estar más brillante. Quiero atravesar la última etapa de mi vida a pleno. Tengo muchas ganas de volver a enamorarme.

—¿La fama complica encontrar al hombre indicado?

—Encontrar un compañero es difícil para cualquier actriz con trayectoria. Solemos ganar muy bien –algo que a un hombre no le gusta mucho- y somos muy independientes. Tengo en claro lo que quiero, soy práctica y no me gusta dar vueltas. Y a veces eso me trae problemas. Ser espontaneidad y directa tiene que ver con mi esencia, me hace bien ser así y no quiero renunciar a eso.

—¿Qué tipo de hombre te atrae?

—Mis hijos siempre me dicen "Mamá vos te haces la hippie, pero sos la mujer más conservadora del mundo". Y es así. Me gusta el hombre caballero, el señor… Esto no quiere decir que no salga con alguien más joven que yo, de hecho cuando me enamoré de uno más chico, yo tenía cincuenta años…. Pero las cosas cambiaron para mí. No sé si a los sesenta podría repetir una historia así. Ese momento ya fue y fue ocupado por un hombre que amé, el mejor hombre, Mariano (Franco), fue un amor brutal. Con José (Jaramillo) fueron los hijos… Y con David (Viñas) y Hernán (Lombardi) se enamoró mi parte más intelectual.

—Y tu relación con "Chacho" Alvarez, ¿qué representó?

—Pensé que había vuelto a enamorarme, pero prefiero no hablar del tema. El es un hombre público, no me parece que corresponda.

—¿Sos muy enamoradiza?

—Recontra. Pero ahora estoy más exigente. Yo la paso bomba estando sola porque la verdad es que me divierto mucho comigo misma y con el tiempo, he aprendido a cuidarme sola.

—Susana Giménez dice que se cansó de los hombres… ¿Te pasa algo similar?

—Amo a los hombres, los respeto horrores… Creo que soy la mujer que soy a través de mis hombres. Con excepción del último, soy amiga de todos. Y eso tiene que ver con que hubo amor y hay una cosa del respeto humano que es lo que perdura a pesar de la separación y las diferencias. Por eso, cuando hablo de enamorarme, hablo de la construcción del amor. No sirvo para el touch and go. Para eso, prefiero esperar.

TEXTO: Jacqueline Isola

FOTOS: Patricio Cabral.