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Revista ¡HOLA! Argentina
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13 MARZO 2013     

A punto de cumplir seis años con Al Pacino, Lucila Polak se confiesa

"Estamos tan enamorados como el primer día, nos entendemos a la perfección y convivimos a nuestra manera", seguró a ¡HOLA!

 
Tras las fotos que la vincularon con Luis Miguel, la diosa aclara: “Si hubo cosas para hablar con Al eso es parte de nuestro mundo más privado”.  Foto: María Teresa de Jesús Alvarez

Como si se tratara de la trama de una novela rosa, ella dejó todo -familia, amigos, una incipiente carrera universitaria- para seguir a su novio. A los 19 años, enamoradísima del modelo argentino Máximo Morrone, Lucila Polak (35) se fue a vivir a Europa. Tiempo después, quedó embarazada, nació Camila y luego los tres se instalaron en Estados Unidos. Fin del amor. Años más tarde, Lucila conoció a Al Pacino (72) en una fiesta de un amigo en común y esa misma noche nació una amistad que después se convirtió en noviazgo. Ahora, la argentina y la megaestrella de Hollywood están a punto de cumplir seis años como pareja y siguen escribiendo una historia que desconoce su final, pero que -página a página- es tan atractiva y apasionante como cuando empezó.

–¿Qué sentís sigue intacto de aquella chica que se fue a vivir afuera, después de todo lo que viviste: amor, separación, otra vez el amor, Hollywood, alfombras rojas del mundo...?

–Mi esencia sigue siendo la misma. Mi personalidad y mis valores no cambiaron. Y creo que eso se vuelve seductor para mucha gente. Una va evolucionando, pero las cosas que mamó en su casa –la lealtad, la educación, el respeto por los demás– son cosas que no se deben perder. Si postergás eso, fuiste. Mi lema es: "Cuanto más te da la vida, más respetuoso tenés que ser".

–Pero imagino que algo tiene que haber cambiado.

–Yo amo ser argentina y quiero mucho a mi país, pero reconozco que somos bastante criticones, juzgamos mucho y de repente, en Estados Unidos, la gente es más de vivir y dejar vivir. Creo que aprendí a no criticar tanto, a ocuparme más de mí misma. Muchas veces me pasó, por ejemplo, que iba a una fiesta allá y mujeres lindísimas que no conocía me decían: "¡Qué guapa estás, qué lindo te queda eso!". En Argentina lamentablemente no solemos decirnos eso entre mujeres, pensamos que el halago hacia otra mujer nos quita y es todo lo contrario, te da muchísimo. No tenemos que competir entre nosotras, tenemos que aliarnos.

–En algún momento te definiste como "la oveja negra" de tu familia. ¿Por qué?

–Yo vengo de una familia de intelectuales. Mi papá ocupó altos cargos políticos, peleó mucho por los Derechos Humanos, siempre muy cercano a Raúl Alfonsín; mi tía Julia Polak es una médica científica superconocida en Inglaterra, nombrada Dama del Imperio Británico, dos veces candidata al Premio Nobel; mi abuela era escritora; y mi abuelo era un juez muy reconocido. ¡Imaginate cuando empecé a trabajar como modelo a los 15 años! Desencajaba en mi familia porque ellos desconocían ese mundo. Quizá por prejuicios o por desconocimiento les costó acostumbrase.

–Una de las características que se desprende del significado de tu nombre es la inclinación por la independencia y la aventura. ¿Te reconocés así?

–¡Totalmente! Para mí la independencia es fundamental. Me parece extremadamente importante tener algo propio, que te interese: una clase de pintura, algo cultural, trabajar, aunque el hombre traiga 10 y la mujer 2. El dinero trae consigo poder y a la larga, en algún momento, ese poder es muy fácil de usar para lastimar al otro.

–¿Sos aventurera?

–Creo que a los dos días de haber conocido a Máximo [Morrone] ya tenía decidido que me iba a vivir afuera con él. Y me decían: "¡Estás loca!". Muchas veces mi vida ha cambiado 180 grados del día a la noche.

–De "Lucila" también se desprende que le gusta sentirse admirada y valorada.

–¡Ni hablar! Mi relación con Al es muy pareja. Nos respetamos mucho, nos admiramos, sabemos la importancia de tener nuestros propios espacios. Yo fui y soy muy compañera de los dos grandes amores que he tenido en mi vida. No cocinaré, pero soy muy compañera. [Se ríe].

UN AMOR DE PELICULA

 
«Vengo de una familia de intelectuales. Por eso, cuando empecé a trabajar como modelo a los 15 años, me sentí una ‘oveja negra’».  Foto: María Teresa de Jesús Alvarez

–¿Te pesa ser "la novia de..."?

–Es que soy "la novia de...". No tengo por qué renegar de eso. Jamás en mi trabajo utilicé ese título para ganar espacio. Todo lo que logré fue por mí. Poquito para algunos, mucho para mí. Yo nunca había imaginado terminar en Hollywood y hacer quince películas. Claro que si me comparan con Penélope Cruz, estoy lejísimos, pero yo estoy muy orgullosa porque logré todo sola. Obviamente, hay cosas que cambiaron desde que estoy con Al. Antes era muy naif y tuve que empezar a cuidarme de la gente que se me acercaba para llegar a él.

–También es lógico que tengas más miradas puestas sobre vos, más cámaras, más fotos. ¿Eso siempre lo viviste con naturalidad?

–Nosotros estuvimos dos años juntos antes de mostrarnos en público y cosechamos una relación muy sólida, de mucha confianza. Las primeras alfombras rojas con Al fueron horribles para mí, de mucho nervio, mucha ansiedad. Pero siempre tuve claro que no estaba ahí por mérito propio sino para acompañarlo a él. Por lo general, en la alfombra roja tenés los fotógrafos de un lado y los periodistas para las entrevistas del otro. Si él no me agarra de la mano cuando van a reportearlo, yo me hago a un costado. El protagonista es él y así tiene que ser. Yo estoy superorgullosa de ser su pareja y compartir esos momentos con él, ¡punto!

–¿Sos celosa?

–No, para nada. Y eso que las mujeres se le acercan y le dan su número de teléfono. Si estamos juntos es porque nos elegimos mutuamente. Yo sé que me quiere a mí y siempre se ocupa de darme mucha seguridad.

–Antes de que aparecieron los rumores y las fotos que te relacionaron con Luis Miguel se dijo que estaban en crisis. ¿Es cierto?

–En una pareja de tantos años es imposible que no haya crisis. Este año vamos a cumplir seis años de noviazgo, más dos de una profunda amistad. En ocho años, claro que hemos tenido altibajos...

"Soy cero celosa. Y eso que las mujeres se le acercan a Al y le dan su número de teléfono. Si estamos juntos es porque nos elegimos mutuamente. Yo sé que me quiere a mí y siempre se ocupa de darme mucha seguridad"

–Y en uno de esos altibajos, apareció Luis Miguel. ¿Tuviste una historia con él?

–...

–La que calla otorga, Lucila.

–Ya aclaré que con Luis somos amigos desde hace años.

–¿Al vio las fotos? ¿Dijo algo?

–Al es una persona que está en este medio hace muchísimos años y sabe resguardarse, no está al tanto de todo lo que se dice.

–Pero en la era de internet es casi imposible no enterarse.

–Si hubo cosas para hablar o momentos para las preguntas, eso es parte de nuestro mundo más privado. Lo que sí puedo decirte es que estamos tan enamorados como el primer día. Nuestra relación funciona y nos entendemos a la perfección, convivimos a nuestra manera y nos llevamos muy bien... Viajamos mucho juntos.

–En lo cotidiano, ¿cómo es vivir con una megaestrella?

–Tratamos de tener una vida lo más normal posible. A mí no me gusta vivir aislada del mundo, hermética...

–¿Andan en subte por Nueva York, por ejemplo?

–No, Al no puede hacer eso y no porque no le gustaría, pero se complica. Es de Nueva York y la gente lo ama. Obvio que hay cosas que lamentablemente no podemos hacer y es entendible, pero buscamos llevar una cotidianidad lo más real y normal posible, sobre todo lo por los hijos de él y por Camila, mi hija.

COSAS DE MUJER

 
Polak.  Foto: María Teresa de Jesús Alvarez

–Hablando de tu hija, ¿cómo te definirías en tu rol de madre?

–Quiero pensar que fui y soy una buena madre. Camila es lo más importante para mí y sacrifiqué mucho por ella. Me parece que ver cómo se mueve y se maneja en la vida es el mejor reflejo de cómo fui con ella. Tiene un sentido de la responsabilidad muy fuerte, los pies bien plantados en la tierra, es supereducada.

–¿Qué hay de la típica relación madre e hija adolescente?

–Me cuesta dejarla ir. Cami y yo tenemos una relación muy atípica, porque al haberla tenido tan joven tuvo que acoplarse mucho a mí. Ella fue mi compañera de vida, de viaje, de aventuras... Y hoy le divierte mucho más salir con sus amigas, estar con su novio, y está bien que sea así, pero es duro al principio. Yo tengo una personalidad fuerte y debe ser difícil bancarme como madre. Ella necesita forjarse otro camino, pero estamos llevándola bastante bien. Obviamente, por momentos soy lo menos, muy poco cool y cada cosa que digo o me pongo revolea los ojos.

–¿Qué sentimientos te despierta que siga tus pasos como modelo?

–Durante muchos años Máximo y yo llevamos las riendas muy cortitas de Camila, porque siempre nos pedían que trabajara como modelo, pero nosotros queríamos que disfrutara de su niñez. Ahora va a cumplir 16 años en junio y, si le gusta, está todo bien. Lo que más me importa es que, haga lo que haga, siempre sea con pasión y profesionalismo.

"Mi relación con Al es muy pareja. Nos respetamos mucho, nos admiramos, pero sabemos la importancia de tener nuestros propios espacios. No cocinaré, pero soy muy compañera", remarcó.

–Y ahora que está más grande, ¿no te dan ganas de tener otro hijo?

–Estoy en una etapa de contradicciones. Por un lado, siento que tengo una libertad que nunca tuve, puedo ser un poquito más egoísta y dedicarme bastante a mí. Por otro, me gustaría experimentar la maternidad más de grande, con otra cabeza... Pero una cosa es la fantasía y otra la realidad. Si tengo un bebé, sé que voy a querer estar al ciento por ciento con eso, los pañales, la mamadera, el baño…

–¿Es un tema que hablan con Al?

–Se habla, como en cualquier pareja, son temas que surgen y se hablan... Yo ya me realicé como madre y si no vuelvo a tener más hijos estoy superagradecida, porque Camila es un sol.

–¿Adoptarían?

–Nunca llegamos a hablar de eso.

–¿Qué hay de cierto sobre los planes de boda?

–No sé nada. Habría que preguntárselo a él, Al nunca se casó... Uno nunca sabe lo que le depara el destino. Tal vez algún día nos casemos...

–El rumor está instalado.

–Es raro, porque Al nunca creyó en el casamiento como institución.

–¿Pero a vos te gustaría casarte con él?

–Si estamos bien así, ¿para qué cambiar las cosas? Tenemos una vida alucinante, de mucha libertad, de poder hacer lo que nos apasiona.

–¿Cómo te ves en veinte años?

–No suelo pensar en eso porque me gusta vivir el día a día. Quizás estemos en este mismo lugar haciendo una entrevista y tenga diez hijos, como Mia Farrow, o ya sea una abuelita joven y muy canchera.

Texto: Sebastián Fernández Zini
Fotos: María Teresa de Jesús Alvarez
Producción: Georgina Colzani
Maquillaje: Mauricio Camilo, para Estudio Correa, con productos Lancôme
Peinado: Juan Olivera (estudioolivera.com)
Agradecimientos: www.jardinbotanico.gob.ar, Solo Ivanka, Almacén de Belleza, Maggio y Rossetto, Ricky Sarkany y Santino Joyeros.