Último momento

 

Leer en

 
 
 
Revista ¡HOLA! Argentina
 Último momento

 

Leer en

 
 
28 MARZO 2013     

Mauricio Macri y Juliana Awada visitaron a Francisco

Fueron los primeros "civiles" que saludaron a Su Santidad después de la Misa de Inicio del Ministerio Petrino. Conmovidos, reviven el momento

 
La pareja se emocionó hasta las lagrimas cuando el Papa les preguntó por su hija.  Foto: Hernán Pepe

El inolvidable encuentro ocurrió dentro de la Basílica de San Pedro, en la primera capilla. Frente a La piedad, la escultura de Miguel Angel, el jefe de Gobierno porteño estrechó su mano antes que reyes, príncipes y jefes de Estado. Mauricio Macri (54) todavía no cree en su suerte: "Fue un privilegio enorme", repite.

La recepción –completamente "fuera de agenda"– sorprendió a todos. Incluso al mandatario porteño, que llegó hasta Piazza San Pietro resignado a ver la ceremonia desde lejos. La platea más próxima al altar estaba reservada para "dignatarios": jefes de Estado, primeros ministros, reyes y príncipes. Solo Argentina, por ser el país de origen del Santo Padre, pudo sentar allí a doce personas. Pero la "comitiva oficial", armada desde Casa Rosada, no incluyó el nombre de quien los medios italianos presentan como "l’alcalde della città del Papa". Desde el palco de prensa, dispuesto en la terraza del Braccio Di Carlo Magno, sobre la columnata que rodea la plaza por el costado izquierdo, la imagen que se presentaba ante los cronistas acreditados era por lo menos asombrosa: en primera fila, Cristina Fernández de Kirchner, detrás se ubicaba el representante de los peones de taxi, Omar Viviani, cerca de ellos se movía con absoluta libertad el fotógrafo de Presidencia… y muchas filas detrás asomaban los príncipes de España y Holanda.

Cuando empezó la misa, los fotógrafos argentinos no lograban encontrar al jefe de Gobierno porteño. El lugar que tenía reservado en la segunda platea de autoridades –cerca del senador nacional y humorista Nito Artaza– había quedado vacío. Horas después, se develaría el misterio: antes del comienzo de la ceremonia, por pedido expreso de Su Santidad Francisco, monseñor Eduardo García, obispo auxiliar de Buenos Aires, fue a buscar a Mauricio Macri y lo llevó –junto con Juliana Awada– hasta la tribuna principal. Todo lo que sucedió a partir de allí lo cuenta uno de sus protagonistas: "Cuando nos ubicó en la platea principal, monseñor García nos dijo que antes de que terminase nos venía a buscar. Yo no sabía si esto era verdad o no. Pero apenas concluyó la misa, nos llevaron hasta la Basílica.

 
Mauricio y Juliana aprovecharon el viaje para pasear por las calles romanas.  Foto: Hernán Pepe

Pasó Francisco, detrás los cardenales… ¡y cuando pasó el último yo me metí atrás! Caminé cuatro metros detrás del Papa. Así, en hilera, entramos a San Pedro. Ahí Francisco se topó con el Papa Oriental y se saludaron con mucho afecto. Y, enseguida, me saludó a mí. Lo primero que me dijo fue: ‘Gracias por venir’. ¿Hay comentario más humilde? Imagínese: ¡Había mil doscientos millones de católicos en el mundo que morían por estar donde yo estaba parado y él me dijo: ‘Gracias por venir’! Le conté que para mí era una alegría enorme y que en Argentina ya se podía sentir una estela de esperanza. Le comenté: ‘Ojalá que esto sirva para unirnos’. ‘Ojalá’, me respondió. Y ahí, cuando estábamos conmovidos por la ceremonia, me hizo el comentario más increíble: ‘¡Pero usted no me trajo a Antonia!’, dijo. Juliana se largó a llorar en ese instante.

Lo que ocurre es que la última vez que lo vi en Buenos Aires, unas semanas antes del cónclave, me pidió conocer a Antonia. ‘La llevo a nuestro próximo encuentro’, le dije. ¡¿Pero a quién se le ocurre que el Papa, en un momento tan trascendente, se iba a acordar de una charla informal que tuvimos después de una reunión, en la despedida?! Por otro lado, imagínese a mi hija Antonia en una ceremonia de tres horas… ¡La enana es una topadora! Imposible contenerla, termina en la cabeza del Papa. Después, Francisco me dijo, como siempre: ‘Rece por mí’. Y repitió: ‘Qué bueno que esté acá’. La verdad, fue muy cariñoso".

LA EMOCION

 
Después del encuentro con su Santidad, la pareja caminó frente al Vaticano.  Foto: Hernán Pepe

Cuatro horas después de "el" encuentro, Macri recibió a ¡Hola! Argentina en el bar del Hotel de Ville, a metros de Piazza di Spagna. Seguía eufórico. "¡Qué honor! Para todo el mundo es muy importante el lugar del que viene el Papa, donde fue arzobispo por última vez. Ahora, a nuestra querida Buenos Aires la conocen como ‘la ciudad del Papa’. ¿Quién lo hubiese pensado? Así dispara la entrevista…

–¿Cómo era su relación con Bergoglio antes de su nombramiento?
–Me presenté con él apenas gané las elecciones, fui a contarle mis ideas y a recibir su bendición. Mi equipo siempre trabajó con él y con el episcopado en materia de educación, en el tema de las villas...

–Bergoglio, que siempre se reconoce enamorado de Buenos Aires, fue también uno de los más críticos con la ciudad.
–Es cierto. Buenos Aires, como toda metrópoli, convive con prácticas que no son buenas. Y Bergoglio salió a la calle para combatir delitos. Nosotros lo sentimos como un gran apoyo. Ojalá pudiese tener con todos los seres humanos de la Tierra la relación que tuve con el cardenal Jorge Bergoglio.

–¿Qué cualidades del Sumo Pontífice destacaría?
–Su humildad y su austeridad. Son, justamente, las mismas cualidades que ya lo definen como Papa. Va a hacer una revolución con esos valores.

–Después de su encuentro en la Basílica de San Pedro, ¿cree que Jorge Bergoglio, ahora Francisco, cambió su forma de comunicarse?
–El no cambió, pero yo sí. A mí me cuesta no cambiar ante un hombre que ahora se presenta como Papa. Es mucha la responsabilidad que él tiene para que uno no sienta que las cosas cambiaron. Es lo más importante que pasó en la historia de los argentinos.

PALABRA DE MUJER

 
Después de un día turístico, Juliana y Mauricio se separaron por una horas para visitar distintos lugares.  Foto: Hernán Pepe

El miércoles 20 -el "día después" de la Misa de Inicio del Ministerio Petrino- Mauricio Macri aprovechó que tenía algunas horas libres antes de tomar el avión de regreso a Buenos Aires y salió a recorrer Roma con un profesor de historia italiana. Está leyendo sobre los emperadores romanos y quiere ubicar geográficamente cada uno de los sucesos que descubre en los libros. Habla italiano con fluidez. Si bien los orígenes de su familia están en Calabria, en esta ciudad capital nació su padre, Franco. Juliana Awada lo acompañó en gran parte de su recorrido, pero después quiso visitar algunos sitios que la hacen revivir momentos entrañables. La descubrimos en el Antico Caffè Greco, uno de los salones típicos de la ciudad, fundado en 1790: "Me encanta este lugar. Además, me trae grandísimos recuerdos, porque acá me traían mis padres cada vez que visitábamos Roma", confiesa. Dice que dejó a su hija menor al cuidado de su familia. "Porque era mucho viaje para ella", insiste.

Y jura que jamás imaginó que, minutos después de terminada su primera misa como Sumo Pontífice, el papa Francisco preguntaría por Antonia. "Viví la ceremonia con muchísima emoción. Fue un momento único. Siento mucho orgullo de que el Santo Padre sea argentino. Es un hombre que sigue siendo el mismo que conocí en Buenos Aires: humilde, austero, humano… Emociona. Ojalá que su nombramiento sea un motivo de encuentro para todos los argentinos, que nos merecemos un país mejor, con más diálogo, donde tenemos que dirigir nuestra mirada hacia los más necesitados. Es lo que propone Francisco, quien representa mejor que nadie la vocación de servir. Nos recibió junto a La piedad, un marco imponente. Cerraron unas cortinas detrás, me temblaban las manos... Antes de venir, mucha gente me dijo: ‘Vas a vivir un momento maravilloso’. Pero hasta que no estás ahí, no tenés la magnitud de lo que representa. Cuando me preguntó por Antonia me emocionó tanto… ¡Me largué a llorar! Pidió que recemos por él. Tiene una voz que transmite paz, y eso encantó a todo el mundo. Insisto: es un orgullo para los argentinos que estemos representados ante el mundo por una persona que refleja humildad, humanidad, vocación de servicio para ayudar a los demás".

Texto: Jorge Martínez Carricart
Fotos: Hernpan Pepe
(Enviados especiales a Roma, Italia).