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Revista ¡HOLA! Argentina
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20 ABRIL 2013     

Agustina Ayllón: "Me emociona la unión y la solidaridad que tenemos los argentinos"

Tras la histórica inundación que sufrió La Plata, la mujer de Francisco de Narváez se instaló en su ciudad natal para ayudar a los afectados. "Sufrí mucho y no dudé en venir: tenía que estar acá dando una mano", confesó

 
El 3 de abril, un día después de la catástrofe, Agustina y muchos voluntarios recibieron donaciones en el búnker de De Narváez ubicado en la calle 6, entre 45 y 46.. 

En cada esquina de La Plata se puede sentir el olor a humedad. Las marcas negras en las fachadas de las casas, de más de un metro y medio de altura, son el registro de la trágica inundación que sufrió la ciudad el 2 de abril, cuando 51 personas perdieron la vida. Esa madrugada, Agustina Ayllón (40) recibió el llamado de su hermano Manuel, quien también sufrió pérdidas materiales en su casa del casco céntrico. Imaginar devastada a su querida ciudad, que la vio nacer y crecer, fue lo que llevó a la mujer del diputado nacional Francisco de Narváez (58) a iniciar una fuerte campaña solidaria. "En cuanto nos enteramos de la noticia en casa, Francisco me dijo: ‘Sé que te voy a perder en La Plata’. El entiende mi desesperación. Es mi lugar en el mundo, el que más quiero", confesó la abogada a ¡Hola! Argentina.

–Agustina, en tanto platense, ¿cómo viviste la tragedia?
–Con un dolor inmenso. El noventa por ciento de lo que soy tiene que ver con La Plata. Esta ciudad es mi familia, son mis amigos, acá están los colegios donde estudié, el Normal 1 y el Liceo Víctor Mercante, mi Club de Regatas y mi adorado Estudiantes… Pero más allá de lo personal, me afecta muchísimo el daño que la inundación provocó en los ciudadanos y lo primero que pensé es que tenía que estar acá, dando una mano.

–¿Qué hacés? ¿Cómo ayudás?
–Vengo todos los días a organizar las donaciones que se llevan al búnker de Francisco sobre la calle 6, entre 45 y 46. Todos los platenses han tenido una actitud increíble de unión y solidaridad y eso es lo que da fuerzas para seguir adelante. Pero también está la parte desoladora: muchos, que perdieron todo, vienen a desahogarse y a charlar... El primer día, llorábamos los que ayudábamos y los que sufrieron pérdidas. Después, nos fuimos fortaleciendo. También estoy yendo a hacer recorridas por los barrios más afectados. Entiendo que la ayuda que uno puede dar es limitada, pero también sé que es muy importante el acompañamiento emocional. La gente está quebrada, es un trauma y es preocupante la situación de los más chiquitos y los ancianos.

–¿Recordás haber vivido una inundación similar?
–Desde que soy chica, en la cuadra de mi casa, en 13 y 42, la parte del casco urbano, se inundaba… pero, como mucho, el agua llegaba hasta la rodilla. Me acuerdo de que jugábamos con mis amigos con el agua y no había miedo ni preocupación. Pero también sé que en otros barrios, como San Carlos, cada cinco o seis años estas cosas pasan, con la excepción de que esta vez el agua sobrepasó los límites. Fueron nueve horas horribles, de desesperación, de miedo y, en muchos casos, de incertidumbre sobre la situación de los seres queridos desaparecidos.

–Para tu marido, el diputado De Narváez, es un deber ayudar.
–Por supuesto, y me acompaña todo el tiempo a La Plata. Pero colabora desde un lugar político, aunque conoce a muchos de los vecinos y sufre con lo sucedido. Es muy duro porque en cada lugar que vamos hay alguien que necesita algo y te cuesta no poder ayudar directamente. Francisco es un hombre bondadoso y, si fuera por él, colaboraría con todo el mundo.

–¿Qué dicen tus tres hijos, Milena, Juan y Antonio? ¿Te preguntan?
–Me reclaman un poco de tiempo, porque desde el principio estuve yendo y viniendo. Tengo pensado traerlos a La Plata cuando las cosas estén un poco más ordenadas. Quiero que vean cuánto necesitan esas personas que yo vaya a ayudarlas y sacrifique un poquito del tiempo con ellos.

–¿Te gustaría radicarte nuevamente en La Plata?
–Me gustaría. Entiendo que mi lugar de residencia hoy pasa por el trabajo de mi marido, hay otros factores más fuertes que el amor por mis raíces. Pero vamos continuamente porque tenemos muchísima gente querida. Es un lugar cotidiano. Para mí sería una gran alegría que Francisco sea gobernador de la provincia y vivir en La Plata. Es mi sueño.

Texto: Paula Galloni.