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Revista ¡HOLA! Argentina
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30 ABRIL 2013     

La entronización de Máxima y Guillermo terminó con un paseo en barco

Los reyes de Holanda y sus hijas recorrieron el río Ij a bordo de una barcaza con cubierta, desde la que vieron las distintas representaciones artísticas

 
Máxima, Guillermo y sus hijas, durante el paseo en barco.  Foto: AP

La intensa jornada de la entronización de los nuevos reyes de Holanda, Guillermo-Alejandro y Máxima , terminó hoy con un paseo fluvial por el río Ij.

La música de la ópera satírica L'amour des trois oranges , con música y libreto en ruso de Sergei Prokofiev, dio la bienvenida a los reyes de Holanda, que llegaron junto a sus tres hijas, a uno de los muelles del río para realizar ese paseo fluvial, que puso el cierre a sus actividades.

Los reyes de Holanda y sus hijas recorrieron el río a bordo de una barcaza con cubierta, desde la que vieron las distintas representaciones artísticas interpretadas por artistas locales, desde danza clásica al Bolero de Ravel, que se mezcló con los arreglos del DJ Armin Van Buuren.

Mientras escuchaba los compases de esa música, se pudo ver a Máxima Zorreguieta siguiendo el ritmo y exhibiendo la amplia sonrisa que desde hace más de una década ha consquistado a los holandeses. Los reyes se bajaron de la barcaza, subieron al escenario y saludaron a la gente, al DJ y al director de la orquesta

La reina Máxima reapareció con un vestido de noche de fondo blanco y en tonos burdeos del holandés Taminiau, adornado con pedrería en un escote palabra de honor, y con una pequeña cola, que fue su tercer cambio de vestimenta y peinado del día.

Se tuvo que cubrir los hombros con un chal del mismo tono, ante las bajas temperaturas de este día, y añadirse otro beige en lana poco después.

Para la ceremonia de abdicación de la ya princesa Beatriz eligió un diseño de vestido corto en tonos nude y con un gran lazo en uno de sus hombros, obra del modista belga Edouard Vermeulen, uno de sus preferidos, mientras que para la investidura de su esposo prefirió al holandés Jan Taminiau, que le confeccionó un vestido azul año, con encaje transparente y falda bordada.

La princesa Catalina-Amalia, la heredera al trono de 9 años, y sus hermanas Alexia y Ariane, añadieron una capa beige a sus vestidos azules, obra también de Vermeulen.

Las ceremonias de la tarde, con las que se puso el broche al día en que se produjo el relevo generacional en la dinastía de los Orange, tuvo un tono marcadamente popular y de cercanía al pueblo, después de las celebraciones que la pareja real tuvo con altos dignatarios holandeses e internacionales, y los herederos de 18 casas reinantes del mundo. Muchos holandeses siguieron el paseo fluvial de su familia real desde las orillas del río, así como desde algunos barcos antiguos.

En las calles de Amsterdam, miles de holandeses continuaron de todas las edades y rincones del país, siguieron festejando a Guillermo-Alejandro, de 46 años, y a Máxima, de 41, la pareja real más joven entre las monarquías europeas.

Más tarde hubo un concierto, donde una orquesta tocó No llores por mí Argentina en homenaje a Máxima.

Video: "No llores por mi Argentina" (TN)

Los reyes cerraron los festejos junto al primer ministro, Mark Rutte, y con un escuadrón de las fuerzas aéreas que surcaron el cielo de Amsterdam, formando la bandera holandesa, y con una cena para sus invitados, entre los que estaban los príncipes de Asturias..