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14 MAYO 2013     

Cecilia Roth: "Ojalá me vuelva a enamorar"

A los 56 años, está más vigente que nunca: el cine, el teatro y la televisión la reclaman por igual. Ella responde a la demanda sin descuidar a Martín, su hijo adolescente. Retrato de una mujer que sabe no quedarse con las ganas

 
Cecilia no se deja estar con el cuidado del cuerpo, pero es discreta para contar sus claves. 

Son las 11 de la mañana y el sol inunda el jardín de la casa que alquiló por unos meses. Desde adentro, se la escucha reírse con esa carcajada tan propia y disculparse. "Me demoré porque justo me llamaron de España", explica, mientras hace su entrada triunfal a la galería. Está radiante. Lleva puestas unas calzas y una musculosa negra porque en un rato tendrá clase, como desde hace diez años, de yoga ashtanga. "Me hace bien. Y me gusta cuidarme. Mi profesora, una santa, acepta venirse hasta acá para que no pierda la práctica", me responde cuando elogio lo flaca que está.

Este es un año redondo para Cecilia Roth (56). Arrancó con su vuelta a las tablas con Una relación pornográfica, la obra en la que comparte cartel con Darío Grandinetti y que tiene continuidad asegurada por un largo rato por lo bien que le va. Siguió con el estreno en España de Los amantes pasajeros –el último film de su amigo Pedro Almodóvar (acá se verá en el segundo semestre), quien desde hace años la tiene como una de sus grandes musas–, y con la presentación de Matrimonio, una película donde también trabajó con Grandinetti. Entretanto, su corazón está ocupadísimo por sus grandes afectos, a quienes cuida con devoción. Quizá, y solo quizá, le faltaría un gran amor…

"Estoy feliz. Quería volver a trabajar con Darío y moría por que me dirigiera Javier Daulte. Hay una empatía enorme entre los tres, nuestras edades y miradas son similares. Tenemos con qué contar lo que contamos, los tres vimos la misma película", arranca, mientras se sirve un café.

"Estar enamorada es genial, pero también hay que darle espacio a otras cosas. Este último tiempo estuve muy dedicada al crecimiento y acompañamiento de mi hijo, a la familia y a mis padres"

–¿En qué etapa te toca todo lo que estás viviendo?

–Estoy en un momento muy pleno, como cuando ordenás el armario y decís "mirá, hay menos o más cosas de las que creía, pero están ordenadas, hay lugar para esto, para aquello... ¡Y hasta sobra lugar!". Por otra parte, estoy muy dedicada a mi hijo, Martín, que está creciendo y vivimos una etapa muy especial, porque ya tiene 13 años. Hay veces que me pregunto: "¿Por qué me trata así?" Mi madre me dice que yo me olvidé de cómo era entonces. [Se ríe]. Uno olvidó cosas y de pronto las recrea, me conmueve muchísimo esa continuidad. Este momento tan pleno que estoy viviendo fue muy trabajado, como para decir con tranquilidad: "Ahora puedo desordenar de nuevo".

–¿Te gustaría enamorarte?

–No me pasó de volver a enamorarme [su última relación, al menos pública, fue con el actor Gonzalo Heredia]. Claro que estoy conociendo gente, como cualquier mujer, pero no estoy con nadie en este momento.

"Fito es un padrazo, un gran referente, un puntal muy importante. Nosotros tenemos un excelente vínculo como padres de Martín, y eso es genial"

–¿Es fácil para un hombre acercarse a Cecilia Roth?

–Esa es una pregunta tan rara…

–¿Por qué? –Porque no está bueno que yo me haga esa pregunta, sería ponerme de inmediato en un lugar de distancia. Yo quiero creer que no es así. La gente que voy conociendo es por amigos de amigos. [Suspira]. Enamorarse es un tema: hay que hacerse cargo, sostenerlo y después estar con todo lo que implica un compromiso amoroso. Supongo que si me pasara estaría dispuesta a todo eso.

"No es fácil entender a un adolescente, y las mamás solemos ser las descargas, aunque no sea personal. De todos modos, mi hijo es un verdadero sol"

–¿Y por qué creés que en este momento no estás con alguien?

–Estuve muy ocupada como para enamorarme. [Se ríe]. Es algo que lleva tiempo y, cuando me pasa, el amor me arrastra como un tsunami. No sé si tiene que ver con la voluntad, sucede, simplemente. Ojalá me vuelva a enamorar.

 
Tras un breve matrimonio con Gonzalo Gil, Roth conoció a Páez en 1991, en una fiesta en Punta del Este. 

–¿Qué significa que lleva mucho tiempo?

–Estar enamorada es genial, pero también hay que darle espacio a otras cosas. Este último tiempo de mi vida estuvo muy vinculado al crecimiento y acompañamiento de mi hijo, a la familia y a mis padres, que ahora están viviendo en Argentina y van y vienen a España, donde sigue mi hermano [el músico Ariel Rot] con su mujer y sus dos hijos. Es genial tenerlos acá, todos estamos más grandes, tenés más conciencia de lo que significa el tiempo, y también de cómo usarlo. Los 13 años de Martín pasaron tan rápido…

–Es casi un adolescente. ¿Cómo se potencian con Fito [Páez, su ex marido] para apuntalarlo?

–El papá es un padrazo, y un gran referente, un puntal muy importante. Nosotros tenemos un excelente vínculo como padres de Martín, y eso es genial. Ante todo está muy claro que hay una relación de amor, por más que como pareja no hayamos funcionado, y desde ahí tratamos de entender qué es lo que está pasando con nuestro hijo. Es que no es fácil saber lo que le sucede a un adolescente porque no se entiende a sí mismo. Algo que hicimos muy acertado fue elegir la escuela Waldorf para su educación. Hay una linda comunidad de padres, maestros y alumnos. Es muy fuerte ver cómo cambia tu hijo día a día. Y todo el tema de su cuerpo, como si todavía no le perteneciera. Las mamás somos las descargas. [Se ríe]. A veces me enojo, reconozco que no es fácil, pero no hay que tomarlo como personal. Pero, por otro lado, mi hijo es un sol, de verdad, y me emociona verlo crecer. En todo sentido, ¡me lleva 10 centímetros! ¿Cómo lo agarro y lo abrazo? Es genial.

–¿Te agarraron nuevos miedos como mamá?

–No quiero pensar en los miedos ni que eso me impida que él haga lo que tiene que hacer a su edad. Pero claro que estamos atentos. Y él también lo está. Obviamente, ya se mueve más solo, aunque siempre nos cuenta adónde va.

"A Pedro [Almodóvar] lo amo, es familia, lo admiro. Fue un lujo volver a trabajar con él. Me encantó volver a España, resultó un tiempo muy pleno"

–¿Y a vos cómo te pega el paso del tiempo?

–Es un milagro y una suerte cumplir años. Vas perdiendo cosas, no en relación a uno, sino a seres que amás, se va sofisticando el deseo… Ahora me dedico mucho a lo que me interesa, hago uso del tiempo con conciencia, siento obligación de ser mejor persona. El tiempo lo reconozco en conciencia de momentos. Pero eso también tiene que ver con permitirse la pérdida del tiempo, hacerle un combate a la culpa y disfrutar. Me encanta invitar a comer a mis amigos a casa y cocinarles, o cocinarle a Martín y que él se sienta halagado con ese pequeño gesto, me gusta tomar apuntes de miradas que me interesa no olvidar y quizás algún día convierta en algo, adoro estar con la gente que amo, viajar… No siento culpa de disfrutar.

 
Cecilia vive un romance con España. 

–Hablando de viajes, España es tu otra casa, y el año pasado te instalaste para volver a rodar con Pedro Almodóvar…

–Volver a España es algo que me gusta mucho. Hacía cinco o seis años que no filmaba allá por el hecho de que a Martín no lo podía arrancar del colegio primario. El año pasado él estaba terminando 7mo y se quedó el mes de vacaciones de invierno. Ereencuentro con tanta gente entrañable y con España, que es un país que me duele porque lo amo, resultó un tiempo muy pleno. Siento, además, que estoy atravesando un momento laboral en estado de gracia, ya que de la dirección de Pedro pasé a la de Javier [Daulte], sin escalas. Como te decía, para que todas estas cosas sucedan hay que hacerse espacios.

–Contame del reencuentro con Almodóvar.

–Nos amamos, somos familia. Aunque nos hemos visto en los últimos años, llevábamos trece sin trabajar juntos. Fue muy entregado, un ejercicio de recuperación, y el rodaje resultó muy bendecido. Eramos diez personas adentro de un avión, viéndonos todos los días, casi como una colonia de vacaciones. Fue una gran experiencia.

–Por suerte estabas con tu hijo, ¿no?

–España también es como la casa de Martín. Desde los tres meses viaja una o dos veces al año. Y fue muy lindo tenerlo en el rodaje. Yo tenía un departamento, así que pudimos compartir lo cotidiano, o se iba a lo de los tíos y amigos, o a una casita que tienen mis padres en la sierra. Lo disfruté mucho y verlo en el rodaje o en camarines charlando fue divino.

–¿Cómo vivís todo lo que pasa en España?

–Más allá de la crisis, esta estafa, es increíble. La gente de cine está muy golpeada. Candela Peña, una de las mejores actrices que tienen, dijo durante la entrega de los Premios Goya que hace tres años no tiene trabajo. El cine, puntualmente, está castigado. ¿Cómo se sostiene que le carguen el 21 por ciento de IVA? Los actores, en la época de Aznar, fueron vanguardia en el "No" con respecto a la guerra de Irak,y creo que ahora hay una venganza concreta hacia ellos. Es muy fuerte y me da un dolor terrible.

–¿Te gustaría involucrarte en política?

–Como ciudadana estoy involucrada porque pago impuestos, así que soy partícipe política. Eso me da derecho a hablar, cuestionar y debatir. La política, en este momento, creo que es una profesión, así que no puedo dedicarme. Siempre estoy más cerca de un trabajo social. Estoy muy en contacto con lo que sucede aquí y en el mundo. Y tengo una posición. Soy parte de una generación muy desilusionada, que vio en algún momento la posibilidad de que el país tome otro rumbo, más inclusivo, más justo. Creo que en esas estamos. Hay que apoyar un proyecto de inclusión, de justicia y de tener los mismos derechos todos.

Llega el momento de la despedida. Y antes le comento lo tranquila que la percibo. "Totalmente, me siento tranquila y en paz conmigo. Y esa es mi opción hoy: volver al eje cada vez que me salgo".

Texto: Lucila Olivera

Fotos: Eugenio Mazzinghi.