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Revista ¡HOLA! Argentina
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18 MAYO 2013     

"Máxima marca tendencia y muchas quieren imitar su estilo"

Fabienne Delvigne es considerada una de las diseñadoras de sombreros más talentosas; sus creaciones son objetos preciados de la nobleza; desde 1987, viste la cabeza de las reinas y princesas de Bélgica –donde tiene el título de proveedora oficial de la corte–, Holanda, Suecia y Luxemburgo

 
En la boda del príncipe Guillermo de Luxemburgo con la condesa Stéphanie de Lannoy, la reina Máxima de Holanda impactó con un diseño realizado en plumas de faisán y aves exóticas.  Foto: Getty

Tocan el timbre. Le anuncian a la dueña de casa que es el chofer de la Gran Duquesa de Luxemburgo, quien viene a retirar un pedido. Entonces Fabienne Delvigne interrumpe por un momento la entrevista con ¡Hola! Argentina para poder entregar la creación que pensó especialmente para María Teresa. Desde hace veinticinco años, Fabienne es un referente en el diseño de sombreros a nivel mundial. En 2001, el rey Alberto de Bélgica le otorgó el título de proveedora oficial de la Casa Real. Desde entonces, es considerada la diseñadora de la mayoría de los sombreros, tocados y pamelas que lucen las royals de las cortes de Bélgica, Luxemburgo, Holanda y Suecia. Sin dudas, cada una de sus creaciones es una expresión de la armonía necesaria para alcanzar la elegancia.

"Empecé cuando tenía 23 años. En ese entonces tenía un alto puesto en una consultora de marketing, pero un día decidí que tenía que seguir mi pasión y hacer lo que siempre había soñado: sombreros", confiesa Delvigne en su taller de Bruselas. Así fue que bautizó la marca con su nombre y se aventuró en un mundo tan cerrado como el de la moda. Su creatividad y perseverancia la posicionaron como un referente obligado de los más importantes eventos de la realeza europea.

A dos semanas de la proclamación de Máxima de Holanda como reina consorte , abre las puertas de su intimidad y cuenta el enorme reto de tener a su cargo "la cabeza" de reinas y princesas.

–¿Cómo se inspira para crear piezas tan distintas?

–El punto de partida siempre es el material, que en su mayoría está compuesto por géneros gruesos con cuerpo. Es así que todo el tiempo debo buscar materiales novedosos, tales como la fibra de banano. Muchos de ellos son muy difíciles de trabajar, pero son los que mejor lucen. Mi búsqueda de nuevos modelos y materiales me llevan incluso a trabajar con géneros y objetos que se usan para la decoración de interiores, pero este trabajo es alcanzar creaciones únicas y ese es siempre mi único objetivo. Por el tipo de clientas que tengo, debo crear cosas excepcionales siempre y eso lleva a inspirarme en la naturaleza, el arte contemporáneo, la geometría y la historia de la moda.

–¿El uso de sombreros es una costumbre que permanece solamente en las cortes reales?

–¡Por supuesto que no! Hoy en día mucha gente usa sombreros porque son un objeto de moda y siguen marcando tendencia en las pasarelas. Las celebridades aún los usan para resaltar su estilo y diferenciarse, ya que un buen sombrero es un signo de distinción.

–¿Qué otra cosa aporta un sombrero?

–Cuando alguien lleva un sombrero suma un toque único, además puede ser una conversation piece que puede dar inicio a un diálogo con otra persona. La elegancia empieza por la cabeza y termina con los pies, por eso las mujeres de la realeza siempre buscan algo destacado para ser recordadas en un acontecimiento. ¿Quién no recuerda a Máxima en la boda del príncipe Guillermo de Luxemburgo por su gran tocado de plumas de faisán? El sombrero es una corona moderna y trendy. En pocas palabras, es el punto sobre la "i", el toque final que marca la diferencia. Estoy convencida de que nada puede darle más glamour a una mujer que un sombrero, además de que siempre genera una sonrisa y hace que los hombres sean más caballeros. [Se ríe].

–¿Cómo es ser la sombrerera preferida de la realeza europea?

–Tengo que confesar que es difícil. La creatividad es muy importante porque, además de la buena confección, eso es lo que buscan las reinas y las princesas. Lo más interesante es que también me he convertido en consejera y confidente, en protagonista de un mundo en el que la discreción es fundamental. Sin embargo, puede ser complicado cuando se avecina un casamiento o algún evento importante al que irán miembros de la realeza porque en muy poco tiempo debo crear quince o veinte sombreros para una misma ocasión.

 
Con un sombrero de rafia morado y un vestido de crêpe de lana, posa en uno de los ambientes de su amplio atelier. 

–Hablemos de Máxima, una de sus clientas más fieles…

–La reina de Holanda es una mujer muy femenina que ama y conoce bien la moda. En sus once años como princesa de Orange demostró que sus elecciones siempre son acertadas. Con respecto a los sombreros, ella conoce los colores que mejor le van: el ocre, el naranja, el fucsia y también los tonos naturales. Recuerdo que vino a verme cuando se casaron los príncipes de Asturias porque quería un diseño muy ligero que se moviera con su andar. Le hice una gran pamela que se convirtió en el sombrero más ponderado de la boda. La Reina siempre está buscando cosas nuevas y originales. Es sorprendente lo creativa que es y la gran cantidad de ideas que tiene en mente. Me atrevería a decir que es una mujer que marca tendencia y que muchas quieren imitar su estilo. Le guardo un cariño muy especial porque sus ideas son vitaminas para mí. Me encanta trabajar para ella porque sus deseos siempre son un verdadero desafío.

Texto y producción: Rodolfo Vera Calderón

Foto: Ignacio Arnedo.