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Revista ¡HOLA! Argentina
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28 MAYO 2013     

Carla Peterson: "Martín es un padre supercariñoso"

Desde Cannes, la actriz habla en exclusiva con ¡Hola! Argentina de su presente junto a Lousteau y el hijo de ambos, Gaspar

 
Foto: Alejandro Querol

Una lancha la trae desde la orilla misma de Cannes para sumarse al barco que Stella Artois ancló frente a la exclusiva playa francesa y en el que ella es una de las invitadas de honor. Dos marineros la ayudan a bajar y le cargan los bolsos con la ropa que eligió para la producción en exclusiva para ¡Hola! Argentina . Carla Peterson (39), bellísima, con la mirada iluminada y la sonrisa a flor de piel, hace un abordaje triunfal pero sin divismos. "¿Podés creer que varias veces estuve por venir y recién lo logro cuando mi rutina incluye chupetes y pañales?", dice, divertida, quien en horas brillará sobre la red carpet del Festival de Cine. En tierra quedaron su marido, el economista Martín Lousteau y el pequeño Gaspar, de cuatro meses, que la hizo debutar en su rol de madre y la tiene totalmente encantada.

–¿Cómo te sienta la maternidad?

–Tengo la sensación de que siempre fui madre. Lo que me asombra es mirar a mi hijo, que es algo que me encanta hacer, y sentir que es un pedacito de mí.

Ahora sé que logré lo más importante, que es formar mi familia. Siento que hoy, en mi vida, todo está en su lugar. Soy una privilegiada.

–¿Te reconocés en él?

–Lo que me pasa, más bien, es que entiendo de manera diferente el cariño y la incondicionalidad de las madres. Algo que me empezó a pasar es sentir miedo, no quiero que le pase nada. Calculo que después eso se irá acomodando.

–Más allá de eso, ¿sos relajada o estricta?

–Soy relajada, me encanta que esté con gente, que se quede en casa con sus cosas cuando me voy a trabajar y no me vuelvo loca con horarios y rutinas. El mismo me enseña a cuidarlo y a ser mamá y me demostró algunas cosas, como a darme cuenta cuándo tiene hambre o sueño, y así seguiremos aprendiendo juntos. Yo, más que rutinas, quiero darle amor y cariño. El es un bebé muy tranquilo, que duerme mucho y en cualquier lado. ¡A veces soy yo la que espera que se despierte para llenarlo de besos!

 
Foto: Alejandro Querol

–¿La maternidad era una cuenta pendiente en tu vida?

–Por momentos sí y por momentos no. Siempre tuve claro que quería tener una familia. Pero también sabía que antes quería hacer muchas cosas. Es falso cuando se dice que elegiste antes una cosa que la otra, la vida va sucediendo y uno se va acomodando. En ese sentido, me siento feliz porque su llegada fue sin cuentas pendientes. Y ahora sé que logré lo más importante, que es formar mi familia. Siento que hoy, en mi vida, todo está en su lugar. Soy una privilegiada.

–¿Como modificó la llegada de Gaspar tu relación con Martín?

–No sé, fue creciendo, pero nuestra relación no tenía nada que mejorar. Ahora, los dos miramos a nuestro hijo y no lo podemos creer. Son tantos años de despertarse solo y la vida te cambia tanto que te cuesta creer que es realidad. Hasta hace muy poco eramos dos… Me da miedo decir lugares comunes, pero es así. La llegada de mi hijo me hizo entenderlo todo. Por ejemplo, cuando te enterás de que alguien está embarazada preguntás desde otro lugar, no como un trámite. O un día tu bebé te agarra la mano o descubre que tiene un pie y se lo contás a todo el mundo…

–¿Qué tal es Martín como papá?

–Supercariñoso. El se puede ocupar de nuestro hijo tanto como yo. Y lo hace feliz. Escucho todo el tiempo que los hombres no conectan tanto y no es así, en absoluto. Yo pude venir a Cannes gracias a que él me acompañó y se quedó cuidando a nuestro hijo.

 
Foto: Alejandro Querol

–La primera parte del embarazo la viviste en Estados Unidos. ¿Cómo fue esa experiencia?

–Me enteré de que estaba embarazada en Buenos Aires, pero no quería decir nada hasta saber que todo estaba bien. Después nos fuimos a Estados Unidos y estuvo buenísimo. Fue muy linda esa intimidad que vivimos, de ver crecer la panza solos. Estuve relajada, queríamos estar juntos y disfrutar lo que estábamos pasando.

Y allá te casaste de una manera no muy romántica, según contaron. ¿Lo habían hablado antes?

–Las cosas se fueron dando, como cuando me preguntó si me interesaba vivir unos meses afuera porque quería aplicar para la Universidad de Yale. Después, sabíamos cómo era todo porque estaba embarazada y tenía que tener una cobertura médica sí o sí. La misma gente de la universidad nos recomendó casarnos. Y nos pareció bien, no había que hacer ningún trámite más que ir a firmar; de hecho, ni siquiera hacía falta llevar testigos. La entrevista en la que habló Martín fue en el marco de la universidad, allá todos sabían quiénes estaban casados y quiénes no, por eso se sintió libre de decirlo. Nos enteramos de que había trascendido por nuestros amigos. Yo no le avisé ni a mi mamá porque no iba a entender que era un trámite.

–¿Te lo recriminó?

–No. Pero se enteró por un diario y se asombró porque habíamos ido a pasear y a estudiar. Allá, además, tuve tiempo hasta de estudiar cine, teatro y música. Fue un lujo.

–¿Dónde vivían?

–Fuera de la universidad, aunque muy cerquita. Los fines de semana aprovechaba para recorrer. Iba mucho a Manhattan, caminaba un montón y eso me ayudó a no engordar casi nada. También hice yoga y disfruté del anonimato. Nadie sabía que acá nos conocían. Y en las clases de teatro no estaban enterados de que yo era actriz. Recién al final se supo y me pidieron que diera una charla.

–Estar solos y lejos debe haber sido una buena prueba como pareja, ¿no?

–[Piensa]. No lo tomamos así, porque estábamos muy tranquilos con lo que sentíamos.

 
Foto: Alejandro Querol

–¿Cómo se conocieron?

–Por amigos en común. Pero tardamos en salir. ¡No sabíamos que podríamos lograr tanto! [Se ríe]. Entonces me parecía innecesario exponernos, tener que encontrarnos en lugares más privados, me daba fiaca, ¡si lo más probable es que no resultara! Y a él le pasaba igual. Ni siquiera hablábamos por teléfono, nos mandábamos mensajes de texto. Hasta que un día, no sé por qué, salimos. Y todo se fue dando de manera natural.

–¿La cita fue en un lugar público?

–No, privado. Es incomodísimo que te estén mirando y comentando.

Quizás algún día hagamos una fiesta con amigos. Me da fiaca pensar en organizar un casamiento, ya está.

–Más allá de que es una persona conocida, ¿tenías referencias de Martín?

–Hasta ahí. Todo lo que te puedan decir o hayas escuchado sobre alguien no sirve de nada.

–¿Qué te enamoró de él?

–Los dos estábamos en un mismo tiempo y un mismo momento, con las mismas ganas de estar con alguien para dedicarle tiempo y conseguir algo importante. Todo fue muy tranquilo, no hubo que forzar nada y, si bien todo creció muy rápido, para nosotros no fue vertiginoso.

–¿Se plantean casarse otra vez acá o sentís que ya cumplieron?

–Quizás algún día hagamos una fiesta con amigos. Me da fiaca pensar en organizar un casamiento, ya está. A lo mejor enganchamos un festejo de un cumpleaños o un aniversario y lo empalmamos. Seguramente sería un cumpleaños, porque es lo único que me gusta festejar.

–¿Te molesta el paso del tiempo?

–No, pero me asombra.

–¿Cómo cuidás tu cuerpo?

–Soy muy deportista, corro, entreno y hace años tengo un grupo de baile que coordina Gustavo Wons y me hace muy bien.

–Hace poquito grabaste para En terapia, la producción de Dori Media que se verá en Canal 7. ¿Fue difícil despegarte del bebe?

–Estuvo genial porque fue algo corto y la producción se ocupó de que me resultara lo menos traumático posible. Ahí interpreto a una mujer de 42 años, sin hijos y sin pareja, muy exitosa. Además, trabajar con [Diego] Peretti fue un lujo porque me encanta como actor. Tuve que estudiar mucho porque se graban escenas muy largas y claro que me resultó nuevo estudiar todos los días, dos horas, con un bebé en casa. En diciembre quizá filme una película, que está bueno porque también voy a tener flexibilidad horaria, ya que ahora es prioridad mi familia. Este año se lo dedico a mis hombres, Martín y Gaspar.

–¿Te gustaría que Martín vuelva a la política?

–No sé. Yo entiendo que a él le gusta, tiene una gran vocación por hacer cosas por los demás. Calculo que debe ser muy estresante, y reconozco que disfruto de que tenga tiempo para nosotros. Decida lo que decida, lo voy a acompañar.

Texto: Lucila Olivera
Fotos: Alejandro Querol
Agradecimientos: Ménage-à-Trois, Evangelina Bomparola, Naima, Bimba Vintage, Fahoma, Carmen Steffens, Marcelo Giacobbe y Gabriel Lage .