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Revista ¡HOLA! Argentina
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04 JULIO 2013     

Juliana Awada, feliz junto a Antonia en sus primeros días de jardín de infantes

La mujer del jefe de Gobierno porteño, inseparable de su hija menor

 
Foto: Ignacio Arnedo

La mochila turquesa y naranja, el cochecito con flores rosadas y su muñeca más adorada –la primera que le regalaron cuando nació– se convirtieron en sus más fieles aliados a la hora de ir al jardín. Con apenas un año y ocho meses, Antonia Macri ya tiene claro cuál es su rutina matutina, al menos tres veces por semana. Por eso, después de desayunar en familia, la más pequeña de la casa espera ansiosa la hora de salir para encontrarse con sus compañeritos. Con un gran beso se despide de su papá, Mauricio Macri (54), y de su hermana Valentina (10) y, después, tomada de la mano de su mamá, Juliana Awada (39), parte con rumbo conocido.

 
Foto: Ignacio Arnedo

Tan solo dos cuadras separan su casa del jardín de infantes, pero es la distancia perfecta para que madre e hija disfruten cómplices del corto paseo que tendrá su segunda parte un par de horas más tarde. "El amor y la educación son los tesoros más grandes que puedo darles a mis hijas, por eso estoy con ellas todo el tiempo que puedo", asegura Juliana cada vez que le preguntan sobre el rol que más le gusta desempeñar: el de mamá. Después de dejar a su hija menor, la mujer del jefe de Gobierno porteño empieza con sus actividades habituales, que unos días incluyen una hora de gimnasia y otros, clases de tenis en el Tenis Club Argentino de Palermo. Tras el ejercicio de rigor que la mantiene en forma, los llamados laborales y la organización de su agenda para la tarde ("Más allá de mi casamiento con Mauricio, trato de seguir siendo la misma", afirmó en su primera entrevista con ¡Hola! Argentina en enero de 2012), Juliana se encarga personalmente de ir a buscar a Antonia. Entonces, la pequeña –que seduce a las maestras con su inconfundible sonrisa al cantar, bailar y hasta cuando se dispone a pintar– sabe que llegó la hora de dar un paseo en compañía de su mamá por la plaza ubicada frente a su casa. La "hechicerita", como le gusta llamarla a Mauricio, tiene en su dedo índice el timón del plan de "mujeres solas": desde lejos señala las hamacas y el tobogán y hasta allá se dirigen para hacer las delicias de Antonia.

Texto: Sebastián Fernández Zini
Fotos: Ignacio Arnedo .