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28 AGOSTO 2013     

Martina Stoessel: "La fama me hizo crecer de golpe"

A los 16 años, la actriz que protagoniza Violetta, la serie de Disney Channel es un fenómeno alrededor del mundo. Mientras disfruta del éxito, sueña con encontrar algún día un amor para toda la vida

 
«Aunque a veces me canse, este es mi momento de disfrutar y hacer lo que toda la vida soñé».  Foto: Fernando Dvoskin

Nació con estrella propia. ¿Quién puede dudarlo? Martina Stoessel (16), "Tini" para sus íntimos, pero Violetta -como el personaje que protagoniza en Disney Channel- para todos, es la nueva ídola de niñas y adolescentes, que la siguen e imitan como a una auténtica pop star. Flaquita, etérea y ultrafemenina, habla con total naturalidad, sin divismos, como si esto de la fama le pasara a otra. Y eso que sus fans se multiplican en Colombia, Chile, España, Francia, Turquía, México, Rusia y Australia, por citar algunos puntos del planeta.

Este mes, la nueva "chica récord", que lleva más de setenta funciones repletas en el Gran Rex, ganó el Martín Fierro Revelación y el programa se llevó el de Mejor Serie Infantil/Juvenil; mientras que la semana pasada Violetta, el primer CD del ciclo (van por el tercero), se alzó con un Carlos Gardel como mejor Album Banda de Sonido de Cine/Televisión. "Todo esto es un flash. No lo puedo creer...", dice, bajo la atenta mirada de su linda mamá, Mariana. Y sigue: "Veo que mi cara está en remeras, carpetas, figuritas, revistas, afiches... De verdad me siento muy feliz porque pongo mucho de mí. Todos lo hacemos. No puedo pedir más".

–¿Es cierto que vas a todos lados con guardaespaldas por el desborde que se arma cuando estás en la calle?

–No, es mentira. Y no me molesta para nada el cariño de la gente. Lo que sí es verdad es que me cambió la vida en muchos sentidos. Lo que más me cuesta es lo que sucede a veces con parte de la prensa, que opina de todo. Yo no me meto en la vida de los demás, entonces me cuesta entender por qué opinan sobre la mía. Otra cosa que es difícil, a pesar de que me halaga y lo agradezco, es que muchos adultos me dicen que soy un ejemplo para la juventud. Eso me genera mucha responsabilidad, no es algo que le pase a cualquier chica de 16 años. En realidad, desde que trabajo, hay un montón de cosas que empecé a descubrir y no pensé ni que existían.

–¿Por ejemplo?

–[Piensa]. Cosas que pasan en el ambiente...

–Celos, envidias, ¿a eso te referís?

–No sé si decirlo de esa manera. Cuando arranqué creía que esto se trataba de trabajar y nada más, jamás pensé en que se meterían en mi vida, pero bueno, es parte de crecer.

–¿Y quiénes te contienen ante las críticas?

–Mi familia, siempre. Y mis amigas, claro. Hace poco me pasó que me mataron por lo que me puse para la entrega de los Martín Fierro. Fue un diseño mío, que le pedí a Benito Fernández que lo confeccionara. Era adecuado para mi edad. ¿Qué esperaban, que me vistiera con alta costura?

–¿Y cómo repercutió en vos todo lo que se dijo?

–Al día siguiente, durante las funciones en el Gran Rex, me sentía pésimo, vomité por los nervios y lo pasé muy mal. Aunque fue feo, admito que fue un aprendizaje, pero nada me quita la satisfacción de haberme llevado una estatuilla. Hoy entendí que si te dedicás a esto tenés que estar prevenida porque, además de que es mucha presión salir todos los días con tres mil personas que te están esperando, siempre habrá quien te juzgue.

–¿Cómo es un día en tu vida?

–Va cambiando. En este momento, de jueves a domingo tengo dos funciones por día. El resto de la semana hago notas y arranqué con los ensayos para la gira nacional e internacional que vamos a empezar a fin de septiembre.

 
Divertida y espontánea, Martina dice que no hace gimnasia ni deportes..  Foto: Fernando Dvoskin

–¿Qué hacés en los ratos libres?

–Duermo todo lo que puedo, me levanto al mediodía. Me encantaría pintar o dibujar, pero no tengo ningún talento para eso. También tengo una maestra particular y curso el colegio por internet. Después, no me queda tiempo para nada más.

–¿Extrañás a tus amigas?

–Claro. Cuando arranqué la tele cursaba regularmente en el San Marcos, pero este año, cuando se planeó la gira que nos llevó cinco meses, nos dimos cuenta de que me iba a quedar libre, y no es la idea atrasarme con los estudios. De esta manera es mucho más relajado y las profesoras me entienden porque están acostumbrados a trabajar con bailarinas, tenistas y chicos que están en situaciones similares. A mis amigas las veo más los fines de semana. Ahora con el teatro es más complicado, pero si no, nos juntamos a comer y ellas después salen.

–¿Vos no salís?

–Prefiero no hacerlo porque tengo que ser responsable con mi trabajo.

–¿Y ellas te entienden?

–Sí. Yo era muy salidora y de un día para el otro esa vida se acabó. Tenía mucho miedo de quedarme sin amigas pero, todo lo contrario, me entienden y cuando tengo un hueco se reservan para verme. Se los agradezco un montón.

–¿Notás que hay gente que se te acerca más ahora que sos famosa?

–Por lo general, estoy con personas que conozco desde hace un montón, no salgo con famosos, priorizo mi familia y mis amigos de siempre.

 
Martina es muy coqueta, jamás sale sin arreglarse..  Foto: Fernando Dvoskin

–¿Todo el esfuerzo vale la pena?

–Claro. Desde que soy chiquita pasaba horas frente al espejo, me ponía tacos, me pintaba, bailaba y jugaba con amigos imaginarios. Lo loco es que en casa no querían que trabajara, pero las cosas sucedieron porque tenían que ser así.

–¿Cómo fue?

–Mi papá [el productor Alejandro Stoessel] se había ido de Ideas del Sur, donde trabajaba, y fue a presentar un proyecto a Disney. Para eso, me pidió si podía grabar unos temas. Yo le pregunté para qué, si ni él ni mamá me dejaban trabajar…

–¿Y qué te respondió?

–Que un hecho artístico uno sabe dónde empieza pero no dónde termina. Que lo hiciera solo si me divertía y me enganché enseguida, porque se trataba de grabar un par de temas con un primo de mamá, que tiene una banda, así que todo fue casero. Finalmente, al presentar este proyecto le preguntaron quién cantaba. Y como les gustó mi voz, le ofrecieron que participara de un casting para un programa que estaban armando. Jamás pensé que iba a quedar. Yo iba al colegio, estaba en otra, pero un día me confirmaron. En casa no lo podían creer. El programa sale en Europa, en toda Latinoamérica, en Australia, Turquía… Es una locura…Es loquísimo todo lo que sucedió en tan poco tiempo. Encima, a mí me divierte lookearme, amo la ropa, los accesorios, así que hasta las notas las tomo de manera divertida.

–Sos muy coqueta, ¿no?

–Sí, soy muy femenina, me gusta estar bien y cuando salgo, aunque sea para ir a la esquina, lo hago producida. El maquillaje, peinarme y vestirme son como un hobbie. Y me divierte tanto que estoy muy atenta a las revistas de afuera, a los que se ponen Miley [Cyrus], Rihanna, y otras chicas que me encantan. Algún día sería copado tener mi propia línea de ropa.

–Fuera del éxito, ¿qué más quisieras que te pase?

–Lo que más deseo es tener salud, amigos y una familia sólida. Eso es lo principal, porque si no tenés con quien compartir lo que te pasa, el éxito no tiene sentido.

–¿Tenés novio?

–No.

–¿Te gustaría?

–Y... Tendría que ser alguien más grande, que me pueda entender. O que se dedique a lo mismo que yo. ¿Cómo le explicás a alguien que hoy tenés una entrega de premios, mañana dos funciones y después te vas cinco meses de gira? No es fácil. ¡Yo soy muy enamoradiza!

 
«Yo era muy salidora y de un día para otro la vida me cambió».  Foto: Fernando Dvoskin

–¿Soñás con casarte joven o pensás que vas a priorizar tu carrera?

–Siento que soy más grande que mi edad, pero calculo que a todas las adolescentes nos pasa lo mismo. Mi mamá me dice sin problemas: "Ubicate, tenés solo 16 años".

–Y vos no le contestás: pero mamá, ¡soy Violetta!

–[Se ríe]. No precisamente… Soy muy pegada a mi familia y me importa lo que me dicen y me aconsejan. Yo sueño con estar con alguien para toda la vida, envejecer juntos, vivir en un campo, tener hijos, perros… Pero no veo la necesidad de que todo me suceda de golpe. Hay momentos y momentos, nada me apura. Si te quemás la cabeza pensando si sos la mejor, si vas a ganar un premio, es un disparate. Quiero seguir sorprendiéndome.

–¿Te instalarías en el exterior para trabajar?

–Mis padres son muy "cuidas" conmigo y me costaría un montón vivir afuera.

–¿Quién te acompaña en los viajes?

–Mamá. Y nos divertimos mucho. La historia de nuestras vidas es viajar cargadísimas, salimos con cuatro valijas cada una con miles de cosas que después no usamos. Soy muy desorganizada en ese sentido. Lo único que no me puede faltar son los maquillajes y mi perfume.

–¿Tenés tiempo libre para pasear?

–Poco. Pero mamá hace muy bien en insistirme para salir a conocer, porque aunque a veces me quiero quedar durmiendo, soy consciente de que es único tener la oportunidad de recorrer el mundo.

–¿Qué te gustaría hacer con lo que ganás?

–Me gustaría armar una escuela de arte para chicos con síndrome de Down. Son tan cariñosos conmigo en el teatro... Sería una linda forma de devolver todo lo lindo que me pasa.

–¿No pensaste en irte a vivir sola en unos años?

–Estoy esperando primero a sacar el registro, a comprarme un auto o pedirle la camioneta a mamá. También en eso hay que ir de a poco, probando, pero obvio que en algún momento lo haré. Pero te aclaro que no sé cocinar. Este trabajo, más que cosas materiales, me dio la posibilidad de hacer lo que amo, lo que siempre soñé. Te aseguro que en lo último que pienso es en la plata.

Texto: Lucila Olivera
Fotos: Fernando Dvoskin
Producción: Victoria Miranda.