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30 AGOSTO 2013     

La historia apasionada de Mónaco

Con la excusa de la boda de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo, hacemos un repaso por la inolvidable ceremonia que unió al principe Raniero con la bellisima Grace Kelly y los tres "si, quiero" de Carolina hasta el romántico casamiento de Alberto II con Charlene Wittstock

 
Grace y Raniero. Treinta millones de personas siguieron la boda del siglo por la televisión..  Foto: Archivo 

Ahora que volvieron a repicar campanas de boda en el principado –la segunda ciudad-Estado más pequeña del mundo, después del Vaticano– con el casamiento de Andrea Casiraghi, el primer hijo de Carolina de Mónaco, y Tatiana Santo Domingo , el sábado 31 de agosto, es un buen momento para recordar todas las veces, a lo largo de la historia contemporánea de los Grimaldi, en que el mundo volvió su mirada hacia este enclave paradisíaco de la vieja Europa para celebrar el amor, alguno con visos eternos y otros, efímeros.

GRACE KELLY Y EL PRINCIPE RANIERO, LA BODA DEL SIGLO

 
Grace y Raniero se casaron en la catedral de San Nicolás ante los ojos expectantes del mundo entero..  Foto: Archivo 

El 19 de abril de 1956 triunfaba el amor entre una actriz del Hollywood de las ilusiones y el príncipe de un recóndito reino. Todos y cada uno de los elementos de la ceremonia formaban parte de un guión propio donde lo que se destacaba era la llegada del glamour. El mundo se paralizó para contemplar la nobleza de la actriz y la elegancia del príncipe ante el altar de la catedral de San Nicolás. Estrellas del cine se mezclaban con aristócratas de abolengo. Y el secreto mejor guardado, que hoy ya es parte de la historia, era el vestido de la novia, un diseño de la americana Helen Rose, regalo de los estudios MGM. De encaje y manga larga, con falda abullonada de gran volumen, confeccionada en seda, y como complementos, bouquet de lirios, tiara decorada con flores de azahar en brillantes y perlas y velo de noventa metros en tul de seda. Se juraron amor eterno, "hasta que la muerte nos separe". De manera cruel, el 14 de septiembre de 1983 hubo un accidente fatal en una ruta cercana al principado. Grace tenía 52 años cuando murió y su príncipe jamás superó la pérdida.

CAROLINA Y SUS TRES "SI, QUIERO"

Se enamoró de Philippe Junot en el París de los años 70 para espanto de sus padres y se casaron en Mónaco el 28 de junio de 1978. Ella lucía un vestido de Dior y estaba radiante. "Me casé con Junot porque estaba enamorada –confesó tiempo después–. Pero un buen día te levantás de la cama y te preguntás cómo has podido hacer una cosa así. Creo que empecé a replantearme nuestra relación en la luna de miel". Dieciocho meses después se separaron, y aunque pidió la nulidad matrimonial, el Vaticano no se la concedió. Por eso, cuando encontró al hombre de su vida, Stefano Casiraghi, no pudo casarse por Iglesia, sino que lo hizo en una ceremonia civil celebrada en el palacio Grimaldi en diciembre de 1983. Esta boda supuso un aliciente en la vida de Raniero, destrozado aún por la muerte de Grace tres meses antes. La princesa estaba embarazada de su primer hijo, y pronto las risas de los chicos llenaron el palacio: Andrea (1984), Charlotte (1986) y Pierre (1987). Pero, una vez más, el cruel destino se cruzó con los Grimaldi. En 1990, Stefano Casiraghi juró a su mujer que sería la última vez que participara en una competencia de off-shore. El 3 de octubre, un terrible accidente cuando concursaba a bordo de su embarcación Pinot di Pinot terminó con su vida. La princesa decidió abandonar Mónaco con sus hijos y vivir discretamente en la Provenza. Poco a poco, sanó las heridas y en 1999 sorprendió al mundo casándose con un viejo amigo, Ernst de Hannover, el día de su cumpleaños número 42. Tuvieron juntos una hija, Alexandra, pero se separaron –no de manera oficial, aunque sí de hecho–. Desde entonces, Carolina mantiene el corazón dedicado a sus hijos.

ESTEFANIA Y SUS AMORES

 
El 1 de julio de 1995, Estefanía se unió en matrimonio con Daniel Ducruet, en el palacio Grimaldi con quien había tenido dos hijos..  Foto: Archivo 

Se casó dos veces. El 1 de julio de 1995, con su guardespaldas Daniel Ducruet, en el palacio Grimaldi, con quien había tenido dos hijos: Luois (26 de noviembre de 1992) y Pauline (4 de mayo de 1994). Y la otra, en la más estricta intimidad, con el artista de circo portugués Adans Lopez Peres, el 12 de septiembre de 2003, del que no hay ni una fotografía. La pareja se divorció en 1996 después de que se publicaran unas fotos de Ducruet con la joven belga Fili Houteman.

EL PRINCIPE HEREDERO Y EL ULTIMO "SI, QUIERO"

La última gran boda real celebrada en el principado fue la de Alberto II.  Foto: Archivo 

El 1 de julio de 2011 fue el Civil, y un día después, la ceremonia por Iglesia. Alberto II de Mónaco y Charlene Wittstock sellaron su amor ante los ojos del mundo en el patio del palacio real. Vestido con el uniforme de verano del coronel del Cuerpo de Carabineros del príncipe, Alberto esperó a la novia en el altar. Ella caminó del brazo de su padre Michel, mientras sonaba "Célébration", extracto de la composición clásica Standing Stone, de Paul McCartney. El novio la esperó paciente y la recibió con una media sonrisa. ¿Los padrinos? Chris Le Vine, primo hermano de Alberto de Mónaco por la línea materna, y Donatella Knecht de Massy, sobrina política de Alberto. El fin de fiesta a estos días inolvidables lo puso el banquete ofrecido por la pareja real a unos 450 invitados. La emoción y los nervios de estos días culminaron en una comida que tuvo como escenario la Opera Garnier.

En unos días, Andrea Casiraghi dará el sí. Y mientras Alberto II y Charlene no sean padres, pasará a ser el segundo en la línea de sucesión del principado..