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06 SEPTIEMBRE 2013     

Edouard Vermeulen: "Máxima es una mujer con buen gusto y mucha personalidad"

El creador de la maison Natan abre las puertas de su "châteaux" y habla de la relación que lo une a las dos reinas más jóvenes de Europa, sus clientas más fieles.

 
Sus comienzos en el mundo de la moda fueron inesperados. Era diseñador de interiores, pero siempre fu un apasionado por la moda.. 

Después de trabajar algunos años como diseñador de interiores, descubrió su pasión por la moda, y hace casi tres décadas presentó su primera colección frente a la reina Paola de los belgas. Desde entonces, empezó a confeccionar vestidos para la familia real de Bélgica, así como para Casas Reales de Suecia, Holanda y Luxemburgo (la gran duquesa María Teresa y las princesas Alejandra y Tessy llevaron sus diseños en la boda del príncipe heredero Guillermo en 2012). Ahora Vermeulen ha sido de nuevo el elegido por Máxima de Holanda , clienta suya habitual, para un gran acontecimiento histórico, como fue su reciente coronación. También Matilde de Bélgica acudió a él para que le diseñara el vestido que llevaría en la ceremonia de coronación que la convertiría en reina consorte.

El modisto recuerda con orgullo y satisfacción esos momentos en Rozenhaut, el formidable châteaux ubicado entre Bruselas y Amberes que compró en 1991 y que es un referente obligado del "minimalismo campesino".

–¿Cuándo compró esta propiedad?

–Hace más de veintidós años. Lo hice no tanto por la casa sino por su enorme jardín de cincuenta hectáreas. Recuerdo que cuando entré por primera vez, me enamoré de su clásica arquitectura y de lo bien mantenido que estaba el edificio. Aunque debo confesar que hice una gran labor de restauración, ya que la casa estaba decorada en un estilo años 70. Decidí rescatar la arquitectura de la región y me volqué a buscar materiales nobles para decorarla. Así es que duré varios años consiguiendo boisseries, telas rústicas, obras de arte y muebles clásicos, tanto antiguos como contemporáneos.

–Hablemos de este inmenso jardín… ¿Se dedica usted a cuidarlo personalmente?

–No me considero una persona muy hábil en la jardinería. Sin embargo, me encanta pasar días enteros recorriendo mi jardín y retocar algunas cosas cuando no me gustan. Cuando rediseñé el parque, decidí plantar todo en verde y utilizar muy pocas flores. Mantuve todos los árboles que estaban en la propiedad y planté buxus alrededor de la casa para darle un toque francés. Me atrevo a decir que este jardín es el lugar en el que más disfruto estar durante el verano, ya que en él puedo pensar mis próximas colecciones y conectarme con la naturaleza.

–¿Qué es lo que más disfruta de esta casa?

–Creo que poder refugiarme del trajín de la ciudad cuando lo necesito, ya que la casa está ubicada a solo treinta minutos de mi atelier en Bruselas. También me gusta tener un lugar para agasajar a mis clientes y hablar de negocios tranquilamente. Obviamente que organizar fiestas es otra de las cosas que más me divierte, porque aquí puedo hospedar hasta sesenta personas tranquilamente.

–¿Cómo definiría el estilo de esta casa?

–Creo que tiene un aire muy neutro que respeta los pisos y materiales originales por sobre todas las cosas. De hecho, fue una gran labor rescatar las boisseries originales y encontrar las que faltaban, porque al usar solamente colores neutros es justamente la madera la que le aporta toda la calidez a los interiores. En esta casa pude seguir ejerciendo la decoración de interiores, mi primer oficio y una de mis pasiones.

–Es curioso que todo en esta casa sea neutro cuando sus colecciones siempre están llenas de color…

–Antes que nada, debo decir que el minimalismo campesino es un estilo que no reconoce colores, ya que eso lo aportan las flores que decoran los ambientes y el intenso verde que se ve a través de las ventanas. Además, cuando uno mezcla diferentes estilos de muebles, siempre debe hacerlo de la forma más sutil posible y unirlos por el color.

 
Vista de la propiedad, construida en 1890 y comprada por Vermeulen en 1991, rodeada de buxus y árboles centenarios.. 
–¿Qué significó para usted vestir a las reinas Máxima y Matilde en el día de su coronación?

–Fue un verdadero honor y una sincera prueba de confianza de su parte.

–¿Intervinieron en el diseño de los vestidos?

–Tanto Máxima de Holanda como Matilde de Bélgica siempre dan su opinión de cada uno de los diseños que llevan. Las dos son mujeres con un gusto exquisito, y es muy importante que se sientan bien con la ropa que llevan.

–¿Tenía claro Máxima de Holanda lo que quería llevar en su primera aparición como reina consorte ?

–Totalmente. Ella sabe muy bien lo que le queda bien, lo que le gusta y lo que desea llevar.

–¿Qué destacaría del estilo de la reina Máxima?

–Es una bellísima mujer que tiene muchísimo gusto y, sobre todo, mucha personalidad. Irradia una auténtica elegancia natural. Su estilo no cambió en absoluto desde que se convirtió en reina. Ella sabe muy bien que pertenece a una nueva generación de reyes y que cada una de sus apariciones públicas es una bocanada de aire fresco para la Corona. Me queda muy claro que su estilo solo ha cambiado en pequeños detalles marcados por el protocolo. Desde que se convirtió en princesa de Orange busca diseños clásicos que no pasen de moda, para poder reutilizarlos con otros accesorios.

–¿Cómo se conocieron?

–Hace doce años, durante una recepción a la que siguió una cena en casa de unos amigos comunes. Todavía no se había casado.

–Matilde de Bélgica, que se convirtió en reina consorte el pasado 21 de julio, llevó también una creación suya el día de la coronación. ¿Cómo fue el proceso para idear su ajuar?

–Siempre adapto los deseos de mis clientas a las circunstancias y a su personalidad. El traje que diseñé para la reina Matilde reflejaba su personalidad, que es fresca y natural. Cuando vino a verme, mi consejo fue que tenía usar algo blanco y en brocato de algodón, ya que era verano. Mi argumento fue que una coronación es como un casamiento, en el que la Reina toma el lugar de una novia y esta debe resaltar en todo momento. Además, y a diferencia de Máxima, llevaría un solo vestido durante todo el día, por lo que tenía que ser cómodo pero con una buena estructura.

 
Máxima de Holanda saludando a la gente que la aclamaba el día en que se convirtió en Reina consorte.. 

–Se dice que Máxima y Matilde son como hermanas y que hasta se ponen de acuerdo para llevar la misma ropa. ¿Es cierto que no les importa repetir?

–La ropa no es su prioridad. Ellas se visten cada una a su manera, y la forma en la que llevan la ropa, aunque sea similar, es diferente al tratarse de personalidades distintas.

–Ser el modisto preferido de las Casas Reales del Benelux debe ser para usted un motivo de satisfacción.

–Totalmente. La confianza que depositan en mí es un verdadero orgullo, pues lo mío es auténtica dedicación a mi profesión, que vivo con tanta pasión día tras día.

–¿Cuáles son las grandes directrices de su firma?

–Sobriedad, elegancia y distinción. Yo creo que la mujer Natan es moderna y busca un refinamiento sin exagerar.

–¿Algún maestro en el que fijarse?

–Admiro la alta costura de los años 50, en especial las de Givenchy y Dior.

Texto: Rodolfo Vera Calderón.
Fotos: Ricardo Labougle.
Producción: Naty Abascal..