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Revista ¡HOLA! Argentina
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08 SEPTIEMBRE 2013     

Francisco recibió a los reyes Abdalá y Rania de Jordania

Durante su audiencia con el Sumo Pontífice, la reina dio cátedra de elegancia y sencillez: llevó la cabeza cubierta por un hiyab, el velo característico de las mujeres árabes

 
Su Santidad saluda a Rania en un encuentro extraordinario, ya que usualmente los jefes de Estado asisten solos a este tipo de audiencias. 

La conversación que mantuvieron el papa Francisco y el rey Abdalá II (51) de Jordania giró en torno de los diversos conflictos vinculados a la estabilidad en Medio Oriente y las negociaciones entre israelíes y palestinos. Y aunque no es frecuente que las mujeres de los jefes de Estado participen de este tipo de reuniones, en esta ocasión, la reina Rania (43) compartió los veinte minutos de la audiencia y sumó su preocupación por la situación que vive Siria. Allí el Papa agradeció el compromiso de los reyes musulmanes que constantemente promueven el diálogo entre religiones abriendo la posibilidad de que los cristianos que habitan en Medio Oriente puedan expresar sus problemáticas a través de una conferencia en Amán.

 
El encuentro en la biblioteca privada del Vaticano. Allí reafirmaron que el diálogo es la única opción viable en la guerra civil que vive Siria. 

"Fue un honor para nosotros vivir este encuentro. Sentimos un enorme respeto por todo lo que está haciendo Francisco", manifestaron Abdalá II y Rania una vez que terminó la audiencia. Luego de haber reducido considerablemente sus apariciones públicas desde la Primavera Arabe, la Reina volvió a desfilar su belleza indiscutida. La última vez que se había mostrado en público fue en marzo pasado, con motivo del 67º aniversario del Día de la Independencia de su país, y durante su encuentro con Francisco volvió a impactar por su elegancia. Respetando el protocolo del Vaticano, que exige que las mujeres lleven sus hombros cubiertos, faldas largas o por debajo de la rodilla, la Reina de los hachemitas lució un vestido negro de manga larga, cuello rectangular, un cinturón haciendo juego y cubrió su cabello con un hiyab color marfil de seda. La "monarca del glamour" demostró que sus espectaculares modelos de alta costura han quedado guardados en el placard y se adaptó a la difícil situación que vive su país. A pesar de haber disfrutado de sus vacaciones en las playas de la Costa Azul, la pareja real jordana decidió dejar la ostentación de lado. Por lo menos así lo demostraron durante un encuentro que mantuvieron en Niza con Nicolas Sarkozy y su mujer, Carla Bruni, donde no hubo excentricidades.