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17 SEPTIEMBRE 2013     

Mariano Martínez y Juliana Giambroni presentan a Milo

En una producción exclusiva para ¡Hola!, la familia posó feliz y el actor habló de todo: "¡Un hijo te enseña!"

 
Foto: Martín Traynor

Pocas imágenes como esta podrían definir el presente de felicidad que vive Mariano Martínez (34): sentado a la mesa del comedor, con el pequeño Milo (de 5 meses) en la falda y Olivia (3 años y medio) a su lado, pintando un libro que acaban de regalarle. Mariano la ayuda con los crayones y ella le responde con una sonrisa compradora. "Este es el momento más pleno e intenso de mi vida, lisa y llanamente", afirma el actor ante la atenta mirada de su mujer, la modelo Juliana Giambroni (24).

–Se te ve más relajado, más entregado a disfrutar, ¿lo sentís así?

–Totalmente. Disfrutar de la vida más allá de lo que pase, de las circunstancias... Más allá de las decisiones que uno toma y de las que hay que hacerse cargo, lo importante es la salud, no hay otra cosa… Lo que te pasa es lo que generás, sea lo que sea, en la familia, en el trabajo, con los amigos…

–Si mirás para atrás, ¿te arrepentís de algo?

–Arrepentirme no tendría sentido, es como querer tapar el sol con las manos. Lo hecho, hecho está. Lo que siempre trato es de aprender para no repetir los errores.

–¿Sentís que te equivocaste mucho?

–Por el presente que me toca vivir, te diría que acerté bastante. Obviamente, también me equivoqué muchísimo, pero eso tiene que ver con que me gusta hacer, ir para adelante, los desafíos… Quiero explorar nuevos terrenos y eso genera crisis. Si afrontás las crisis con conciencia, crecés, mejorás y hasta sacás provecho.

 
Olivia, la princesa de la casa. 

–¿Qué cambió con la paternidad?

–¡Todo! ¡Un hijo te enseña! Para ser padre es necesario dejar el ego de lado, hay que correrse. Si tus hijos están bien, están felices, eso es lo verdaderamente importante. Empezás a valorar las pequeñas cosas de la vida. Que tus hijos te digan una palabra de cariño, que te den un beso, un abrazo, que se pongan contentos porque les hagas una payasada… Esos son "los" momentos de la vida y no qué escena te sale mejor. Lo más importante es acompañar a mis hijos en el crecimiento, enseñarles a vivir en este mundo y que traten de mejorarlo desde su lugar, que sean buenas personas, que piensen en el otro.

–¿Cómo te definirías en tu rol de padre?

–Es difícil, yo quiero que Oli se golpee lo menos posible y hay momentos en que me cuesta ponerle límites, pero sé que son importantes… ¿Cómo soy? Ni muy estricto ni muy relajado.

–¿El vínculo con tus hijos es similar al que vos tuviste con tus padres?

–En muchos aspectos, sí, y en otros no… Yo fui padre a otra edad. Ellos eran muy jóvenes cuando nací, tenían 16 años. Si yo hubiera tenido un hijo a los 16, quizás hoy no nos hablaríamos… No sé cómo me hubiera manejado. Después hay otras cosas que no las comprendo y no las voy a comprender nunca, pero aprendí a perdonar. El perdón es todo.

–¿Tenés buena relación con ellos?

–Yo soy más de mi propia familia, pero tengo buen vínculo con mamá. Pensá que yo empecé a trabajar de chiquito y eso generó una gran dependencia con ellos. Siempre quise ayudarlos y finalmente terminó jugándonos en contra. Pero, bueno, somos buena gente y cada uno lo fue manejando como pudo. Hoy estamos bastante comunicados, lo más unidos posible… Con mi viejo está todo bien, no me veo, nos mandamos mensajes, pero no hay una relación fluida y cotidiana.

–Vos eras muy celoso de tu intimidad. ¿Qué cambió? ¿Juliana es responsable de ese cambio?

–Creo que tiene que ver con una seguridad interna. Además, si siento que del otro lado vienen con buenas intenciones y hay gente que le interesa saber de mi intimidad con buenas energías, ¿por qué no aceptarlo? Además, está bueno que sepan que tenemos la misma cotidianidad que cualquier familia, los mismos temas, preocupaciones…

La gente me ha dado y me sigue dando mucho, me gusta salir a la calle y que me saluden, me pone contento que se acuerden de tal o cual trabajo…

–Presentar a tu hijo, mostrar a tu familia, ¿tiene que ver con devolver tanto afecto?

–Algo de eso hay, pero también hay mil cosas que son de mi intimidad más pura. Tengo una familia increíble, se las presento, es un orgullo.

–¿La llegada de Milo fue la gran coronación?

–Es una luz, como Olivia. Mis hijos coronaron la gran historia de amor con Juli. Milo es supersimpático, siempre está bien. Si venís con un tema complicado o estás mal, él te echa una sonrisa siempre, viene con energía positiva de la que es bueno contagiarse. Sin hablar te da el ejemplo de lo que es ser feliz.

–¿Estuviste presente en los partos?

–Sí, y fue muy diferente. El de Oli fue largo, veníamos cansados, éramos primerizos. Y el de Milo fue mucho más rápido, ya teníamos experiencia… Lo único importante es que sean sanos, que no pase nada malo en el parto. Hace poco, nos cruzamos con Mirtha [Legrand], que para mí es una mujer sabia, y ella nos hablaba de la importancia de estar sanos y de lo vulnerables que podemos ser.

EL AMOR, EL GRAN MOTOR

 
Mariano, feliz con sus dos hijos: Olivia y Milo. 

–¿Qué te enamora de Juliana?

–Lo buena persona que es. Es una compañera de lujo, una diosa por dentro y por fuera. Siempre tira para adelante, es una madraza. ¡Cómo no estar loco de amor por ella!

–¿Sos celoso?

–Sí, obvio, porque es una bomba en todo sentido y cualquier hombre se enamoraría de ella. Pero quiero que crezca en su profesión de modelo, la incentivo. Más allá de que le guste ser madre, le digo: "Tenés 24 años, tenés que trabajar". Entiendo como un privilegio que ella no tenga la necesidad de salir a trabajar, y a mí me encanta que sea así con mis hijos, pero está bueno como hombre incentivarla.

–¿Cómo sos en la convivencia?

–Tengo mis momentos, soy un poco obsesivo. Con los años, he mejorado un poco con el tema de la limpieza… Juli iba pasando y tirando lo que encontraba, y yo iba atrás levantando y doblando todo… Gracias a ella, también aprendí a tirar todo de vez en cuando. [Se ríe]. Ser ordenado y obsesivo para algunas cosas sirve, pero para otras no da… Aprendí a convivir y a ceder porque quiero que sigamos creciendo y estar con ella para siempre.

–¿Creés en el amor para toda la vida?

–Sí, tengo ejemplos de parejas que llevan cuarenta años juntos y me gusta ese modelo, me encanta.

–¿Te gustaría tener más hijos?

–No, estamos bien así. Ser cuatro es un buen número, es armónico. Además, los chicos van creciendo y así podemos disfrutar de todas las etapas… Si tenemos otro bebé es empezar todo de vuelta, con la tensión que genera la llegada de un hijo. Juli y yo tenemos la misma idea, así que vamos a plantarnos acá.

–¿Cómo vivís la condición de hombre deseado, de galán?

–Es un halago. Soy galán de televisión, laburé mucho para eso, es algo que suma. Pero no me cambia la vida, obviamente. A mi mujer le encanta que le digan piropos, ¿a quién no le gusta que le digan algo lindo?

–¿Qué creés que ve la gente cuando te ve?

–Pienso que ve a una persona que quiere ser feliz, con familia, que quiere triunfar y seguir creciendo en su trabajo, honesto. Desde ya que no a todo el mundo le caigo bien, pero es mucha la gente que me quiere, porque me lo hace sentir.

PALABRAS DE MUJER

 
Milo y su mamá, inseparables. 

–Juliana, ¿cómo definirías a Mariano como padre?

–Es un padrazo, un padre-madre, si le pudiera dar la teta a Milo se la daría. A Oli la lleva al cole, cambia pañales, todo…

–¿Vos tenías el sueño de la familia propia?

–Sí, siempre soñé con ser una mamá joven.

–Y Mariano fue el elegido…

–Al principio nos hicimos amigos y después nos enamoramos. La pasamos muy bien juntos. A los seis meses de estar de novios nos fuimos a vivir juntos y al año ya estaba embarazada.

–¿Cómo vivís este momento?

–Yo me siento plenamente feliz, me encanta ocuparme de mi familia, estar en casa. No necesito otra cosa. Claro que me gustaría volver a trabajar más adelante, volver al ruedo, pero esta es una etapa genial.

–¿Qué tal sos como madre?

–Me cuesta mucho dejarlos con alguien. Pero también soy relajada: cuando Oli viene con sus amiguitas, me gusta que jueguen, que den vuelta la casa, que hagan la suya. Soy cero pesada en eso.

–¿Y Mariano? ¿Es un buen marido?

–¡Genial! Es leal y muy honesto. Me contiene y me entiende. Más aún después del parto. Engordé mucho en los dos embarazos: 24 kilos con Olivia y 18 con Milo. Y me costó un montón bajar: por suerte él me ayudaba a entrenar, me ponía pilas todo el tiempo. Le gusta que me luzca, me aconseja lo que me queda mejor.

–¿Sos celosa?

–Las escenas de besos no las veo y las de sexo, ¡menos! Me agarra un ataque y digo: "A ver, ¿qué pasa acá?". Me hace mal verlas.

–¿Te molesta ser "la mujer de…"?

–Para nada. Además, es la verdad, soy "la mujer de…". El es el famoso, yo acompaño a mi manera.

–Y cuando lo ves actuar, ¿morís de amor o lo criticás?

–Me encanta cómo actúa, pero le critico todo. Eso es amor también, no me da ser falsa con él.

Texto: Sebastián Fernández Zini

Fotos: Martín Traynor

Producción: Georgina Colzani

Maquillaje: Nadia Varela, para Estudio Novillo, con productos Yves Saint Laurent

Peinado: Lucas Martínez Navarro

Agradecimientos: Adidas, María Cher, Mimo, Ricky Sarkany, Rochas y Uma .