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13 FEBRERO 2014     

Sofía Gala Castiglione: "A mamá la perdoné hace mucho, de una vez y para siempre"

La actriz habla de su madre, Moria Casán, el amor, su hija Helena y sus transgresiones

 
Hija única de Moria Casán y Mario Castiglione, Sofía Gala debutó como movilera a los 11 años.  Foto: Sebastián Arpesella

Alcanza con hablar unos minutos con ella para darse cuenta de que no tiene doble faz. Sofía Gala Castiglione (27) es auténtica, espontánea y dueña de una lengua afilada. "Uso las palabras para comunicar lo que siento o pienso, no sé mentir, ni especular con lo que digo, soy así", dirá después, durante la entrevista. Aunque no la entusiasman demasiado los reportajes ni está preocupada por agradar, recorrió un largo camino en los medios y no se guarda nada: "No voy a cambiar mi forma de ser, porque a la gente le molesta".

Inteligente, tímida, a contrapelo de las tendencias, la hija de Moria Casán (67) y Mario Castiglione –su padre murió cuando ella tenía 13 años–, que conquistó el corazón de Diego Tuñón (de Babasónicos, con quien en 2008 tuvo a su única hija, Helena, y del que se separó en 2010), y después enamoró a Julián Della Paolera (del grupo Victoria Mil, con quien se casó en chica la pasaba mal en la escuela, me aburría y casi no me juntaba con nadie. Medio como ahora, son pocos los lugares en los que me siento cómoda", confiesa.

Talentosa y transgresora –debutó en televisión a los 11 años como movilera, a los 17 hizo un desnudo en teatro y ganó un Cóndor de Plata como revelación femenina por su papel en El resultado del amor, de Eliseo Subiela–, tiene cierto aire de geisha que la torna misteriosa y la capacidad de tomarse en broma todo lo que se dice de ella.

 
A los 17 llegó al teatro de la mano de Fernando Peña en Yo, chancho y glamoroso, donde hizo un desnudo.  Foto: Sebastián Arpesella

–¿En qué te cambió la maternidad?

–La llegada de Helena me cambió todo. Emocionalmente, es un cambio enorme, porque el amor que sentís por un hijo es tan impresionante que te sacude por completo, te reordena las prioridades. En la vida cotidiana también te estructura rutinas, horarios, comidas. Si hasta aprendí a cocinar (risas).

–¿Qué reconocés tuyo en tu hija?

–Un montón de cosas, pero también trato de no identificarme con ella a ese nivel, intento no compararme. No sé, no me gusta. Prefiero que sea más libre, que desarrolle su personalidad sin condiciones. Cuando sos mamá y te empezás a identificar así con tu hijo, en el fondo buscás resultados basados en vos, en tus expectativas y frustraciones, y eso no está bueno.

–Durante la producción de fotos decías que Helena quiere ser vedette como su abuela, que se disfraza, se pone brillos y tacos...

–Que sea lo que ella quiera, a mí no me molesta. Igual, son cosas que dice ahora, que tiene 5 años, quién sabe qué pasará en el futuro. Yo la voy a apoyar en lo que ella elija, sea lo que sea.

–¿Cómo es tu relación con tu mamá hoy?

 
Junto con su madre, la vedette Moria Casán.  Foto: Sebastián Arpesella

–Ahora está todo bien, la relación es buena. Si bien hace un tiempo hubo cosas que nos distanciaron, eso ya quedó atrás, yo la amo. En este momento veo nuestra relación de una manera distinta, y trato de manejarla de manera diferente, para que podamos llevarnos mejor. Yo a mi mamá la perdoné hace mucho, y me parece que eso se hace de una vez y para siempre: cuando te reconciliás con tus padres, con lo que son, con su historia, listo, nada de mirar al pasado. Son así, esos son los padres que te tocaron y hay que bancársela.

–A diferencia de tu madre, a vos no te gusta mostrar tu vida privada. ¿Es bajo perfil o timidez?

–Aunque no lo parezca, soy bastante tímida, y lo disimulo un poco con mi mal carácter y mis caras de c... Pero tampoco me gusta exhibir mi vida, no me parece. ¡Si ni siquiera tengo Facebook! No entiendo a esa gente que cree que a los demás les interesa saber qué está pensando en cada momento del día, o que se mueren por ver su álbum de fotos de las vacaciones. A mí esas cosas me dan vergüenza, ni se me ocurre.

–¿Cómo te definirías?

–Uhhh..., qué difícil, uno tiene que estar preparado y muy bien de la cabeza para definirse a sí mismo, y no es mi caso. No sé qué decir. Además, desde chica los otros se ocupan de definirme.

–¿A qué le tenés miedo?

–Le tengo mucho miedo a la muerte de mi familia o de mis amigos, siento terror de solo pensar que le puede pasar algo malo a alguien que quiero. Igual, sé que el tiempo y el espacio no existen, aunque nosotros lo veamos de esa manera.

–El papá de Helena es músico, tu marido es músico. ¿Sentís debilidad por los rockeros?

–Bueno, eso más bien tiene que ver con mi vida y con los ambientes en que me muevo. Yo no me siento una acosadora de músicos (risas). De hecho, mi marido era de mi grupo de amigos, y terminé casándome con él.

–¿Tenés muchos amigos varones?

–Sí, tengo algunos. Pero no creas que soy de enamorarme de mis amigos a cada rato.

–Pero te enamoraste de Julián...

–Bueno, en este caso yo sentí que había encontrado a alguien especial, por quien valía la pena arriesgarse, y aposté a formar una familia con él, algo que para mí es muy importante.

–¿Cuál es tu relación con Fito Páez?

–Rodolfo Páez es un gran amigo mío y de mi pareja. Es más mi amigo que de Julián, pero los dos lo queremos mucho y tenemos una relación especial con él. Por eso fue muy incomódo que nos inventaran una historia. Para mí es como un hermano... ¡Imaginate! La gente dice cualquier cosa sin pensar que en el medio hay relaciones, sentimientos. Igual, ahora que ya pasó, hasta nos causa gracia.

 
Con su marido desde hace un año y medio.  Foto: Archivo

–Entonces, ¿no hubo romance?

–No, claro que no. Además, ¿qué tendría de malo si yo me enamorara de mi amigo? No se me ocurriría esconderme. Pero no pasó, simplemente no sucedió.

–¿Qué lugar ocupan tus amigos en tu vida?

–Mis amigos son de lo más importante de mi vida, son mis hermanos de la vida, los que yo elegí. Tengo pocos, no necesito ni quiero más que los que tengo, y estoy orgullosa de que estén al lado mío.

–¿Sos celosa?

–¡Muy! Me pongo mal, me enfermo de los celos, especialmente con mi marido.

–¿Hacés terapia?

–Me analicé cuando era chica, y no tenía un juicio sobre el psicoanálisis. Ahora me estoy tratando, pero con una terapia grupal que me está haciendo superbien. Igual, sé que en algún momento, para determinadas cosas, voy a necesitar ayuda, y la voy a buscar sin dudar. Pero por ahora no.

–¿Cómo te llevás con el padre de tu hija?

–Superbien, nos queremos mucho.

–Hace un tiempo te sacaron una foto fumando marihuana y se armó un escándalo. ¿Cómo te sentiste?

–Las cabezas de los demás son las cabezas de los demás. Nunca hice apología de la marihuana ni le dije a nadie que fumar era fantástico. Así que no había razón para el escándalo. La primera vez se armó revuelo por una foto en la tapa de un diario y la segunda la gente se escandalizó porque en un programa de televisión me preguntaron al respecto y yo, con lo que sabía, contesté con absoluta sinceridad. La verdad es que me da mucha pena que estemos debatiendo "marihuana sí o no" con todas las cosas que pasan en el mundo. ¿Sabés algo? Yo nunca quise ser famosa, nací así. Y no estoy acostumbrada a tener un papel o un personaje para el medio, por eso me muestro como soy, al natural. No busco que la gente que me quiera ni que apruebe mi estilo de vida, simplemente pretendo ser yo y, en todo caso, que me juzguen por mi trabajo. Así que lo que a los otros les pasa conmigo no me importa. Solo me interesa lo que le pasa conmigo a la gente que quiero. ¡Qué vida tan pobre tenés que tener para estar todo el tiempo metiéndote en la de los demás! Además, no voy a cambiar mi forma de ser porque a la gente le molesta.

–Y a vos, ¿qué te molesta de la gente?

–No me va la gente hipócrita. Cuando veo que el otro es auténtico, aunque no me guste cómo es, lo que hace o lo que piensa, lo respeto, porque labura para ser quien es y eso ya es mucho trabajo.

–No usás mucho el Castiglione; en general, se te conoce como Sofía Gala. ¿Por qué?

–Mi nombre y mi apellido me identifican, esa soy yo. Hay gente que me llama simplemente Sofía Gala, pero eso no significa mucho para mí.

–¿Tu apellido te abrió puertas?

–A mí no me pesa el apellido, al contrario. Aunque algunas veces sentí que me estaban tomando examen. En general, hago lo que hago porque no puedo hacer otra cosa, y espero que a la gente le guste porque así puedo seguir haciéndolo. Ya trabajé en más de diez películas y en un montón de obras de teatro. Ahí está mi trabajo, expuesto. Miren mi trabajo, que es lo que quiero mostrar.

Texto: Gabriela Grosso
Fotos: Sebastián Arpesella Producción: Victoria Miranda
Maquillaje: Damián Vieira para Estudio H Correa

Peinado: Cristina Cagnina para Cerini
Agradecimientos: L’Hotel Palermo (www.lhotelpalermo.com), Blackmamba, Kosiuko, Garza Lobos, Maria Cher, Josefina Ferroni y Complot .