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12 OCTUBRE 2016     

Juana Repetto posa con su bebé, Toribio, en exclusiva, y celebra su primer día de la madre

La hija de Reina Reech y Nico habla de todo en una entrevista a solas con ¡Hola!

 
Foto: Tadeo Jones

El 26 de enero, Juana Repetto (28) dio a conocer la noticia más feliz de su vida. Dejó por un rato su rol como panelista de Intrusos y se animó a ponerse en el lugar de entrevistada para contar que sería madre soltera. Hasta ese entonces, no había hecho más que minimizar los rumores de embarazo. Pero aquel era el día indicado para contar su gran decisión: durante la mañana, la hija de Reina Reech (58) y Nicolás Repetto (59) se había hecho una ecografía –la NT Plus 11-14, un estudio de translucencia nucal– y tuvo la confirmación de que su bebé se encontraba en perfecto estado. “Entonces, me animé a contarlo”, dice. La historia no era fácil de comprender para algunos, ni muy convencional para otros: Juana se había sometido a un tratamiento de inseminación artificial.

“Ese día fui al programa un poco asustada, había dejado abierta la posibilidad de que me preguntaran lo que quisieran. Yo estaba embarazada de tres meses y muy feliz con mi decisión, pero no sabía cómo podía reaccionar la gente. A partir de que lo conté siento que se habla un poco más de las familias monoparentales [N.de la R: donde un solo progenitor es responsable de su hijo] y que muchos abrieron la cabeza”, confiesa a ¡Hola! Argentina, mientras sostiene entre sus brazos a Toribio, su hijo nacido el 12 de agosto, su “sueño hecho realidad”.

–¿Por qué decidiste recurrir a este método para ser madre siendo tan joven?

–Era algo que tenía resuelto hacía muchos años: si no encontraba pareja o alguien con quien sintiera una conexión especial para tener un hijo, iba a ser mamá con ayuda de la ciencia. A los 19, cuando estaba de novia, quedé embarazada, pero lo perdí. Fue algo buscado, éramos conscientes de que queríamos ser padres. Después me separé y estuve en pareja con otra persona, pero no me parecía que fuese el indicado. Siempre sostenía la idea de que iba a aparecer alguien, pero si no sucedía, iba a buscar la manera de ser mamá soltera. Mi tope de edad eran los 25 pero, a esa edad, me estaba divirtiendo, viajando… Finalmente, a los 27 tomé la decisión. Entendí también que el orden de las cosas podía variar y que después de ser mamá también puedo enamorarme.

 
Foto: Tadeo Jones

–¿Cuándo sentiste que era el momento indicado?

–A principios de 2015 me hizo el clic, supongo que lo mismo que le pasa a una mujer cuando está en pareja: sentís que llegó el momento, te lo pide el cuerpo y la cabeza. Muchos me preguntan por qué no adopté y mi respuesta es: “Por la misma razón por la que no lo hace una mujer que quiere un hijo con su marido”. También dijeron que mi decisión era egoísta… Más allá de eso, me di cuenta de que hay mucha necesidad de hablar del tema. Me escribieron muchas mujeres diciendo que se habían inseminado y les dijeron a sus familias que estaban embarazadas de cualquiera. ¿Cómo puede darles menos vergüenza eso que tomar la decisión responsable de formar una familia monoparental?

–¿Cómo fue el proceso?

–Primero investigué y lo hablé con gente no tan cercana. Ni mi mamá, ni mi papá, ni mis amigos sabían de esto. Después fui a averiguar a bancos de esperma. Me decidí por Reprobank, que tiene el programa de identidad abierta (PIA) donde el donante le da al niño la posibilidad de obtener sus datos, principalmente por temas de salud. De esta manera, ante cualquier duda que mi hijo tenga sobre su identidad, va a tener la respuesta. Y así arranqué. En el tercer intento, llegó “Torito” [como apodan a Toribio].

–¿Con quién ibas a las consultas médicas?

–Siempre sola. Los únicos que sabían que había iniciado este proceso eran mi hermano Bautista [Lena, de 20 años, hijo de Reina con el coreógrafo Pablo Lena] y un grupo reducido de amigas, pero nunca sabían qué día iba, no quería que estuvieran todos preguntándome ni tampoco que me dieran el “pésame” si no quedaba embarazada.

–¿Cómo es el tratamiento?

–Te hacen muchos estudios, se fijan que tus óvulos estén sanos, si necesitás donación de óvulos o fertilización in vitro. Pero en mi caso, como estaba todo bien, fui directamente a la cita durante mi ovulación y tuve que darme una inyección en casa un día antes. Ahí me dieron otra inyección, me aplicaron la muestra, esperé cinco minutos y me fui caminando a casa.

–¿Elegiste las características físicas del donante? ¿Pudiste chequear sus antecedentes médicos?

–Sugerí ciertos rasgos para que Toribio se identifique con mi familia. En mi caso, como son mis óvulos, elegí que las características del donante fueran similares a las mías.

–¿Cuándo les contaste a tus papás?

–A mamá, pocos días antes de Navidad, en su casa. Me inseminé el 18 de noviembre de 2015, estaba de un mes y medio y la situación ya era sospechosa porque yo, que fumé siempre, estaba con un cigarrillo electrónico. Ya le había hablado alguna vez sobre mis ganas de ser mamá soltera y ese día retomé el tema. Mamá me dijo que no dijera pavadas, que iba a conocer a alguien. A la mañana siguiente, le conté que estaba embarazada y le pregunté si iba a querer a mi bebé. “Con lo que te quiero a vos, ¡no tengas dudas de eso!”, me respondió. Le mostré la ecografía y lo primero que me dijo fue que era un varón. No me felicitó, se fue a su cuarto… Imagino que a procesar la noticia. Después se acercó emocionada, me felicitó y le cambió el chip al instante. ¡No me dejaba levantar ni un plato de la mesa! [Se ríe].

–¿Y tu papá, cómo se enteró?

–Al otro día de haberle contado a mamá, un productor de televisión me mandó la foto de mis estudios y me asusté tanto de que corriera la noticia que le conté a papá por mensaje de teléfono. Él estaba de viaje y no tenía ni idea de mi deseo de inseminarme. Me dijo que me llamaba en un ratito y pasaron seis horas. [Se ríe]. Él también necesitó procesarlo. Me dijo que era una loca, pero que siempre había sido distinta. ¡Estaba feliz! Él se los contó a mis otros hermanos [Nicolás (36), Valeria (33), Renata (17) y Francisco (15)]. Todos lo tomaron bien y eso me dejó muy tranquila.

CONOCIENDO A TORIBIO

Juana se preparó para un parto sin intervenciones con un curso de gimnasia para embarazadas con Vicky Seguí y el de preparto con Lara Sorbilli, pero en la semana 41, hubo cambio repentino de planes. “Tenía retención de líquido y el obstetra me dijo que me iba a tener que inducir para evitar la cesárea, que era algo que yo no quería. Entendí que ya no decidía sólo por mí, que éramos dos: mi bebé y yo”, asegura.

–¿Cómo viviste el embarazo?

–Muy bien, sin náuseas ni antojos. Para mí fue muy frustrante que no fuese como lo planeé. Pero era necesario que naciera Toribio porque era pleno agosto y ¡sólo me entraban las ojotas! Además, tenía sobrepeso y me dolía todo. Logré dar vuelta mi cabeza y fui feliz a la inducción a las 8 de la mañana. Me acompañaron mamá y mi hermano Bauti. Así y todo, seguí con mi idea de tener un parto respetado y el trabajo previo fue vital: estuve en una habitación junto a mi doula, con música, haciendo ejercicios, bailando y sin monitoreo constante.

–¿Cuándo nació Toribio?

–Cerca del mediodía rompí bolsa. Ahí se puso todo un poco más intenso. Y a las 15:45 fuimos a la sala de parto. No tenía pensado que entrara mamá, pero como había estado acompañándome, no podía decirle que no. Toribio nació a las 16:16, pesó 4,014 kilos y midió 52 centímetros. Durante el parto, me incorporé y lo saqué yo. Me lo puse en el pecho y estuvimos casi una hora abrazados.

–¿Te emocionaste?

–¡Sólo un segundo! Fue raro. Estaba muy atenta a cómo estaba él. El segundo día, en la clínica, me pegó el “hormonazo”. Sentí que tenía que hacer todo yo, no quería que nadie me ayudara. Fue un error, porque había mucha gente que quería darme una mano, empezando por mamá, que quería conectar con su nieto y Bauti, que es el padrino. Muchas amigas querían colaborar, mi papá y Flor [Raggi, su mujer], mi hermana Renata… Pero yo no me permitía dárselo a nadie. Hasta que me bajó la presión y llamé a mi mamá para que se quedara con nosotros. Logré descansar dos horas y resucité. El puerperio también es un tema. Nadie te cuenta que por ahí una noche de locura tenés ganas de devolver al bebé. ¡Y eso no quiere decir que no querés a tu hijo!

–Te van a criticar por esto…

–Me gusta decir la verdad. No es como te dicen todos, que es amor a primera vista. Tardás en conocer a tu bebé. Yo estoy cada día más enamorada de Toribio, mi amor crece por minuto. Otro tema es la apariencia… Me gusta ser una mujer real y que en los medios se vea también que no todas estamos flacas al poco tiempo del parto.

LOS DÍAS DE A DOS

–Si bien ya estás instalada en tu casa, durante el primer mes de Toribio te quedaste en casa de tu mamá.

–Después de aquel ataque de angustia, me asusté. Además, se me aplastaron dos discos de la columna, lo que me provocó una sacroileítis y no podía pisar. Entonces me quedé en la casa de mamá, que me atendió como nadie, se levantaba a la madrugada para chequear que estuviéramos bien. Me di cuenta de que hubiese podido sola, pero es un placer recibir ayuda. “Toro” también estuvo bastante con Bauti. Para mí es necesaria la mano del hombre para los bebés. Mi papá también está superbaboso. Dice que “Toro” va a ser camionero y él le va a comprar el camión. [Se ríe].

–¿Volverías a tener un bebé sola?

–Por un lado, siento que si estuviera en pareja y tuviera un hijo con esa persona, sería injusto para Toribio, porque él no tiene a su papá biológico. Por eso, me gustaría estar con alguien que ya fuera padre y de última, volver a tener otro bebé de la misma manera que Toribio. Sé que es difícil que un hombre acepte eso pero, por las dudas, tengo guardada una muestra del mismo donante para que, en ese caso, tenga exactamente la misma genética que “Toro”. Me gustaría que mi hijo encuentre un papá en una pareja mía.

–¿Cómo describirías a tu hijo?

–Por ahora es muy tranquilo. Nada que ver conmigo: de bebé dicen que ya era brava. Y de grande, también. Él es muy bueno. Parece que los hombres de nuestra familia son más relajados. Ojalá tenga el carácter de Bauti. Mi papá también es más pragmático y centrado. Al igual que Francisco, mi hermano menor.

–¿Sentís que cumpliste tu sueño?

–Sí, y muero de amor. Cuando “Toro” cumplió un mes me puse a llorar de emoción. Y cuando me sonríe, le digo que es lo que soñé toda la vida. Nadie puede creerlo, en general soy bastante fría. Creo que eso lo heredé de papá, que es más “iceberg”. Yo quiero ser la mejor mamá, la más cariñosa, quiero criar a mi hijo con la verdad, con el mayor amor del mundo, con responsabilidad y apego. Ojalá pueda lograrlo.

Texto: Paula Galloni

Fotos: Tadeo Jones

Asistente de fotografía: Juan Ignacio Roncoroni

Producción: Anita Korman

Maquillaje: Silvana Bustos Estudio

Agradecimientos: Sathya, Cher, Clara, Prüne, Las Pepas, Venga Madre, Justa Osadía, Vero Alfie, Pacheca, Broot, Baby Cottons y Home Collection.