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13 DICIEMBRE 2016     

La China Suárez, sobre Benjamín Vicuña: "Nos amamos demasiado, es un amor profundo que transciende todo"

A solas con la actriz, responde a todos los rumores que circulan sobre su romance con el ex de Pampita y protagoniza una espectacular producción de fotos

 
La China Suárez, a solas con ¡Hola!.  Foto: Santiago Albanell

La creencia oriental del hilo rojo –que también dio el título a la película en la que se conocieron– marcó su historia de amor. “Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper”, reza la leyenda y, quizá por eso, Eugenia Suárez (24) y Benjamín Vicuña (38) lograron –tras algunos cimbronazos personales y mediáticos– escribir una romántica historia de a dos que está a punto de cumplir un año. Una historia que hoy los encuentra frente a una apuesta a la convivencia como una familia ensamblada junto a Rufina (3) –la hija de la China y Nicolás Cabré– y Bautista (8), Beltrán (4) y Benicio (2) –los herederos del actor chileno y Pampita Ardohain–.

–¿Se casaron en Londres?

–No, nada que ver. [Se ríe]. Ya estoy acostumbrada a que se inventen muchas cosas. En este caso, sería una noticia linda, pero no es verdad. Mi familia y mis amigos me matan si me caso en Londres, lejos de ellos.

–A lo largo de este año también saliste a desmentir que estabas embarazada.

–Esa es otra noticia que sería divina… Me había puesto un vestido blanco, había tomado tres vasos de gaseosa y comido un poco de más y me vieron con pancita. ¡Zas! ¡Está embarazada! No entiendo por qué inventan algo así, pero ya sé que es parte del juego.

–¿Estás más expuesta desde que sos la novia de Benjamín?

–Fue un año raro porque no me siento cómoda en ese lugar, pero eso también me ayudó a poner las cosas en el lugar que tienen que estar. Antes me volvía loca para salir a aclarar todo lo que se decía de mí. Lo único que me importa hoy es darles explicaciones a mi hija y a la gente que quiero. El resto que interprete lo que quiera.

–¿Cómo cambiaste tu postura frente a lo que se dice de vos? ¿Lo trabajaste en terapia, lo hablaste con tu madre?

–Creo que son los años, la maternidad, los golpes que me pegué en la vida… Todo eso te cambia. Hace mucho que no voy a terapia, debería retomar porque me hace bien. Tengo la suerte de tener un megagrupo de gente que me quiere bien –que me conoce desde hace mucho tiempo– y si ellos me dicen: “No te enrosques, nosotros sabemos cuál es la verdad, no te preocupes”, eso me tranquiliza. Si mi mamá me llegara a decir en algún momento “Euge, te veo distinta” o “No me gusta tal cosa”, entonces me preocuparía.

–¿Nada de lo que se dice te afecta?

–Bueno, obvio que en algún momento me afecta, no sería humana o te mentiría si te dijera que no. Pero enseguida trato de ponerlo en el lugar que se merece, pienso en frío y me doy cuenta de que no es nada realmente grave. Mi hija tiene salud, tengo una persona que me ama, tengo amigos de fierro, ¡eso es lo importante!

–Hace poco se filtraron fotos de tu intimidad. ¿Cómo viviste ese momento?

–Fue una violación tremenda a mi intimidad. Sufrí lo que tenía que sufrir, la pasé horrible. ¡Lamentablemente, también nos acostumbramos a cosas horribles como esas! ¡Lamentablemente!

 
La China Suárez, a solas con ¡Hola!.  Foto: Santiago Albanell

–Benjamín te lleva catorce años. ¿En algún momento creés que se nota la diferencia?

–Nunca sentí esa diferencia, más que nada porque soy madre. Si no fuera mamá, quizá la sentiría un poco más. Con mis amigas de veintipico, sí la siento porque están en otra y algunas no pueden entender la vida que llevo yo. Pero con Benja no me pasa, somos muy parecidos en muchas cosas.

–¿Cuánto hace que están de novios?

–No sé, porque nunca tuve esa cosa de poner una fecha, soy medio desastre. Realmente no creo en los tiempos, ni en los títulos. Vivo este amor intensamente. Cuando amo, ¡amo!, y soy toda para esa persona. No me considero una mujer tradicional en muchas cosas de las que hago. No me manejo con tiempos. Por ejemplo, con Nico [Cabré] buscamos tener a nuestra hija sin pensar en cuánto tiempo llevábamos juntos y no me arrepiento de que haya sido así. Siempre me tomé la maternidad muy en serio, no tuve una hija porque me pintó… Sé que la gente puede tener una visión de mí que no es la real.

–¿Qué creés que la gente ve?

–Si me dejara llevar por los comentarios de las redes sociales… ¡Dios mío! Muchos creen que soy antipática porque me ven de mal humor con la prensa, pero tengo días buenos y malos como cualquiera. Lo que tengo claro es que no soy una persona condescendiente, soy tajante, pero tengo la conciencia tranquila y sé muy bien cómo soy.

–¿Es verdad que se comprometieron con Benjamín?

–Nos comprometimos de palabra, de amor, pero no hay anillo. No soy una mujer que necesite un anillo para sentir que una persona está conmigo de manera sincera. La vida me enseñó que no tiene que ser todo blanco o negro, que hay grises. Yo lo tengo a Benja todos los días, comparto un montón de cosas… No estoy en contra del matrimonio, pero todo lleva su tiempo y las cosas tienen que fluir naturalmente. No me gusta poner fechas y decir: “Ahora me quiero casar”, “Ahora quiero tener más hijos”. Benja y yo ya tenemos hijos y por eso tenemos que ser más cuidadosos. Los chicos tienen su proceso para adaptarse y entender lo nuevo que están viviendo, que somos una familia. Por ahora no hay embarazo, ni compromiso, ni casamiento, ni nada.

–¿Cómo le explicás a Rufina, tu hija, esta nueva familia ensamblada?

–Rufina es una nena feliz y eso me deja tranquila. Los rollos son de uno, de los adultos que estamos más contaminados y a veces sentimos que tenemos que darles más explicaciones que las que piden. Los chicos son mucho más puros, viven todo de manera natural. Lo más importante es cuando los hijos ven bien a sus padres, separados o juntos.

–¿Qué es lo que más te pregunta o te dice Rufina a sus 3 años?

–Yo soy una mamá muy pesada. [Se ríe]. Le digo todo el tiempo “Te amo”, “Sos la más linda”, “Sos mi ratoncito preferido” y por eso ella es muy demostrativa. Por ahí voy manejando y Rufi va en su sillita y me dice: “Mamá, te amo con toda el alma” o “Mamá, hoy estoy feliz”. Mientras mi hija me siga diciendo cosas así, ¿qué puede importarme lo que el resto diga de mí?

–¿Convivís con Benjamín?

–Estamos todo el tiempo juntos porque nos divierte y nos gusta estar juntos, pero yo sigo teniendo mi casa. Vamos y venimos juntos la mayor parte del tiempo. También viajamos mucho por trabajo, nos acompañamos, nos movemos en bloque para todos lados.

–El fin de semana fue la boda de Gimena [Accardi], tu íntima amiga, y Nicolás Vázquez, pero Benjamín no te acompañó.

–Benja estaba en reposo con amigdalitis [N. de la R.: estuvo internado en observación hasta que pudieron bajarle la fiebre], por eso fui sola. Gime es una de mis mejores amigas, ¡yo no podía faltar! Amo a Gime y a Nico, los conozco desde hace mucho tiempo y estoy feliz por ellos.

–Compartir la felicidad de la boda con ellos, ¿te dio ganas de casarte?

–No. Ojalá la vida algún día me sorprenda, pero no es una prioridad que yo tenga.

–¿Sos celosa?

–Ehhh… Sí, aunque cada vez menos. Tampoco soy de las mujeres que le diga a su novio: “Dale, mi amor, andá a bailar solo y nos encontramos a las cinco de la mañana”.

–¿Cómo manejás la fama de seductor que tiene Benjamín?

–Yo confío en él. Siempre dejo en claro quién soy y cómo soy y me doy la oportunidad de conocer a la otra persona, no se puede juzgar al otro por su pasado o por las cosas que se han dicho, que muchas son mentiras. Entonces, creo que tiene que ver con la confianza que te genera el otro. Si yo viera que Benja es alguien que sale solo, que desaparece, no estaría con él.

 
La China Suárez, a solas con ¡Hola!.  Foto: Santiago Albanell

–¿Qué te enamora de Vicuña?

–Que es una persona extremadamente buena con sus hijos, con su familia, con sus amigos, conmigo. Todos los que lo conocen lo aman y para mí eso es fundamental. Es educado, diplomático, creo que hacemos una buena dupla.

–¿Qué sentís que aporta cada uno a la pareja?

–Creo que lo más importante que ponemos es las ganas que tenemos de estar juntos contra todo. Nos amamos demasiado, es un amor profundo que transciende todo.

–¿Te molestó que alguna vez te señalaran como la tercera en discordia?

–Ya fue, ya pasó, pero no fue algo muy agradable.

–¿Cómo vivís esta especie de River-Boca que se plantea con Pampita y vos?

–Es algo antiguo. Ya pasó mucho tiempo y ella es la mamá de los hijos de Benja, la respeto y tenemos una relación cordial. La gente se queda enroscada con eso porque le divierten esos temas, pero en la vida real está todo tranquilo.

–¿Hablás con Pampita?

–Yo nunca atendería el teléfono de Benjamín, pero obviamente si en algún momento tengo que hablar, lo haré. Está todo bien y lo fundamental es que nos llevemos bien por nuestros hijos.

Fin de año, las fiestas, los proyectos

–¿Sos de hacer un balance de fin de año?

–Me gusta más el día a día. Todos los días trato de no olvidar la linda vida que tengo, la hija hermosa que Dios me dio, mi pareja, mi familia. No me agarra esa cosa de decir: “Bueno, voy a repasar el 2016”, no soy así.

–¿Cómo van a celebrar las fiestas?

–Todavía no tenemos plan, cada uno hizo sus arreglos con su ex, pero jamás los haría públicos.

–¿Cómo sentís que te recibieron los chilenos?

–Siempre me trataron bien, increíble. Ahora voy a ser jurado en un programa de la televisión chilena que se llama ¿Quién dice la verdad?. Cuando me lo propusieron dije que no porque yo no puedo ser jurado de nada porque nunca estudié. [Se ríe]. Después me dijeron que lo mío va a ser más desde la intuición y ahí me convencieron. También me llegaron algunas propuestas para trabajar en México, pero ni lo pienso porque es mucho tiempo y no se me ocurriría irme a vivir a trabajar a otro país. Una cosa es viajar, ir y venir –desde que nos separamos, con Nico tenemos un acuerdo muy amable que me permite ese tipo de vida– pero no podría radicarme en otro país.

–Si le escribieras una carta a Papá Noel, ¿qué le pedirías?

–Tres deseos: que mi hija siempre sea feliz, que podamos terminar con la violencia de género y que haya más tolerancia y paz en el mundo.

–¿Un deseo personal con Benjamín?

–Que seamos felices, creo que nos lo merecemos.

Texto: Sebastián Fernández Zini

Fotos: Santiago Albanell .