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13 FEBRERO 2017     

Calu Rivero: "La vida me dio mucho más de lo que alguna vez imaginé"

Al rojo vivo, la actriz “surfea” todos los temas en una entrevista frente al mar: el amor, el giro internacional que le dio a su carrera, el futuro, los secretos de su figura y la casa que construye en José Ignacio

 
Única y original. Con un traje de baño que su amiga, la diseñadora uruguaya Margo Baridón, hizo a su medida, Calu deja ver un tatuaje no permanente que asoma en su escote de vértigo. En su piel, lleva más de diez tattoos de verdad, con palabras como “Fe”, “Amor”, “Vida” y “Universo”. 

"De Recreo, Catamarca, al mundo”. Así lo cuenta ella, orgullosa, cada vez que repasa su vida –una vida que nunca imaginó– cuando le preguntan por sus comienzos. Cierra los ojos y cuenta cómo con 19 años llegó a Buenos Aires para trabajar. En diez años, Carla “Calu” Soledad Rivero (29) llegó lejos: es actriz, DJ, it girl. Tiene dos millones de seguidores entre Instagram y Twitter, y además desde hace un tiempo, empezó a apostar a su proyección internacional. Cautivó la atención de revistas como Nylon –la publicación norteamericana que tuvo en tapa a Selena Gómez y Kristen Stewart, entre otras, la definió como “la it girl que promueve la conciencia ambiental a través de las redes sociales”–, y Vogue, que la convocó para contar sus vacaciones en Uruguay. Stella Mc Cartney puso sus ojos en ella para hacerla protagonista de su último proyecto en su página web, One city, one girl, y le reservó un lugar en la primera fila durante la presentación de su colección en el Fashion Week de París en marzo pasado.

Si bien en 2016 su espíritu nómade la llevó a Los Ángeles, Nueva York, Berlín, Japón, el 2017 encontró a Calu más serena, con la mirada fija en su interior y las ganas de quitar, al menos por un tiempo, el pie del acelerador. “Viajar es lo más, pero te demanda una energía muy intensa y también cansa mucho. A veces está bueno bajar un cambio y retomar las cosas que dejás a mitad de camino”, dice la actriz, quien llegó a Punta del Este para, entre otras cosas, recuperar el tiempo perdido con el surf. “Estuve seis meses viviendo en Los Ángeles y ahí me puse con todo, fue una experiencia alucinante. En su momento lo hice para calmar la ansiedad, el desarraigo y la ‘extrañitis’ que me dio estar lejos de casa; así que empecé a surfear todo el día, todos los días. Igual, sigo siendo una principiante. Estar en Punta es la mejor excusa para volver a practicarlo”, explica con una sonrisa.

Está radiante y tiene más de una razón para sentirse así. Cuenta que va a cumplir el sueño de la casa propia en José Ignacio. Y, además, dice que está enamorada.

-Empecemos por el amor...

-Esta vez quiero ir de a poco. Estoy feliz, re bien, rodeada de mucho amor. Las separaciones te enseñan a buscar y a elegir mejor… (Su último novio fue el polista Pablo “Polito” Pieres). Si de repente conozco a alguien que me interesa mucho, enseguida me pregunto “¿realmente me ofrece lo que yo necesito?”. Y a partir de ahí, voy viendo. No respondí lo que vos esperabas.

-No…

-[Se ríe] Bueno, lo único que te puedo decir por ahora es que hace unos meses me fascinó una persona más que cualquier otra persona que haya conocido en mi vida. Me fascinó y me tiene fascinada. Siempre dejé que las cosas fluyeran, pero esta vez, voy por todo en el amor.

-En abril vas a cumplir 30. ¿Cómo pensás festejarlo?

-Con un viaje. Mis últimos cumpleaños los celebré afuera. El año pasado, estuve en Berlín con mi mamá y fue increíble. El anterior lo festejé en Los Ángeles, en medio del desierto, con mis cuatro mejores amigas. Esta vez la idea es volver a Japón y brindar con mis amigas del alma.

-¿Cómo definirías tu presente?

-Creo que las decisiones que estoy tomando hoy son más fuertes y me atrevo a hacer apuestas más arriesgadas en relación a mi trabajo y a mi futuro. También estoy más tranquila, ya no hago cosas que no me llevan a ningún lado. Busco vínculos absolutamente sanos y amorosos. Con la cantidad de gente hermosa que hay en el mundo, ¿por qué me voy a rodear de personas tóxicas? Prefiero estar con los que sólo contagian buena energía.

-¿Qué sueños te quedan por cumplir?

-Muchos, por suerte. Me parece que lo importante es no ponerme límites, porque eso coarta la concreción de los deseos. ¿Por qué no permitirse soñar con algo de lo más inverosímil y a la vez ambicioso? Nunca sabés a dónde te va a llevar ese impulso… Hace un tiempo yo estaba con dudas sobre algo que quería hacer y no sabía si lo iba a poder concretar, y me acuerdo que un amigo me dijo algo que enseguida me hizo reír, pero que tenía mucha verdad: “Si de Recreo, Catamarca, llegaste a Stella McCartney, ¿Cómo no lo vas a conseguir?” Me siento una verdadera afortunada, la vida me dio mucho más de lo que alguna vez imaginé.

-Ahora querés posicionar tu carrera a nivel internacional y firmaste con la agencia The Society Management… (N. de la R.: la agencia neoyorquina a la que también pertenece la supermodelo Adriana Lima)

-Sí! Vengo cultivando mi vínculo con el mundo desde hace tiempo y en el 2016 trabajé muy fuerte para proyectarme internacionalmente. Como cuando vine por primera vez a Buenos Aires, todo es paso a paso, con esfuerzo y pasión. Cuando me vi en Vogue, no paraba de gritar de la alegría.

-En 2016 viajaste muchísimo.

Sí, fue un año el que decidí que fuera así. Quería viajar por el mundo, sin anclas, sin fecha de regreso, aprovechar al máximo mis posibilidades. A nivel actoral, conocer gente de todas partes me genera mil imágenes en la cabeza que después me ayudan en mi trabajo. Nosotros los actores nos nutrimos mucho de la observación y, en ese sentido, los viajes te llevan a ejercitar enormemente la percepción. Por otro lado, el contacto con otras culturas, universos y personas me cambió mucho la perspectiva de las cosas. En Japón, por ejemplo, aprendí a tomar conciencia del otro, cosa que en nuestra cultura más individualista no se tiene en cuenta. Los japoneses, ante todo, se fijan en que vos estés bien.

-¿Qué es lo primero que hacés cuando llegás a una ciudad?

-Hay algo muy curioso que siempre termino haciendo cada vez que me voy afuera y es convertir objetos extraños en mis billeteras de viaje. De hecho, ya tengo armada una colección de billeteras. Después, salgo a caminar, caminar y caminar. Soy cero de buscar en el mapa y planear a dónde ir. No tomo ómnibus ni subte, prefiero recorrer sin tantas coordenadas y descubrir lo que la ciudad tiene para mí.

Nuevos cimientos

-¿Cómo estás viviendo la construcción de tu casa?

-Es una sorpresa ver el armado día por día, cómo van levantando las paredes y de a poco se va convirtiendo en mi casa. Lo genial es que este proyecto llamado Una casa te propone la construcción de una vivienda en sólo tres meses. Vienen en un camión e instalan piezas únicas para tu casa, y como pasa con los autos, te ofrecen diferentes modelos. Si de repente querés ampliarla, pedís otro módulo y te lo instalan. Cuando Julián Arostegui y Daniel Silberfaden me propusieron ser la embajadora, me encantó. Para mí fue muy fácil enamorarme de esto, sentí que el proyecto me hablaba a mí, a una generación que ya no piensa en una casa para toda la vida.

-¿Cuál es el lugar elegido para levantar tu nuevo hogar?

-Laguna Escondida, cerca de José Ignacio. Me resulta increíble la idea de crear mi casa desde los cimientos… Pensá que así le ponés tu energía más pura. Por lo general, las casas o departamentos donde una se muda ya vienen con energías de otras vidas -yo creo mucho en eso- y en este caso, yo decido cómo hacerla… Hay una creación muy mía detrás de esta casa. Elegí un terreno súper tranquilo, rodeado de naturaleza, cerca de una laguna en donde se refleja el cielo… Esto para mí es de lo más lindo que me pasó en la vida. ¡Es un sueño hecho realidad! Ya sé cómo voy a llamar a mi casa: Corazonada.

-¿Por qué?

-La corazonada está muy ligada al instinto, al impulso, a lo que te sale de adentro. Me gusta llevar conmigo esas sensaciones.

-¿Qué fue lo primero que compraste para tu nueva casa?

-Un perfume de ámbar que encontré en mi último viaje a París.

Fluir con la naturaleza

 
Cada año, Calu se propone a aprender algo nuevo como parte de un ritual. En 2014, decidió aprender surf con una amiga y desde entonces toma clases cada vez que está cerca del mar. “Estuve seis meses viviendo en Los Ángeles y ahí me puse con todo. Lo hice para calmar la ansiedad, el desarraigo y la ‘. 

-Hablame de tu pasión por el surf.

-Empecé a practicarlo con una amiga hace dos años, justo para Año Nuevo. Siempre trato de empezar el año aprendiendo algo. Entonces nos dijimos “¿qué podemos aprender?”. Y apostamos por el mar.

-¿Qué te apasiona del mar?

-Cuando estoy en el agua, siento que estoy realmente confluyendo con la energía de la naturaleza. Las olas generan movimiento y energía, y yo siento que me uno a esa energía. Es estar en comunión con el fluir de la naturaleza y eso me parece una locura.

-¿Tuviste miedo alguna vez?

-[Piensa] Cuando empecé a practicar, entraba al mar sin miedo, pero hubo dos situaciones en las que me confié demasiado y la pasé mal. Después de eso, quedé sensible y me costó volver. Pasaron varios días hasta que volví a meterme al mar.

-No dejaste que el miedo venciera las ganas.

-Es que para mí la clave está en probar, probar y volver a probar. Creo que todos estamos capacitados para hacer todo y está en uno tener el valor de llevarlo adelante hasta el final.

  • Texto: Jaqueline Isola
  • Fotos: Matías Salgado

UNA “ATLETA” CONSCIENTE

Devota del mens sana in corpore sano.

“Aprendí a reconocer lo que mi cuerpo necesita: a veces es hacer ejercicios más tranquilos, como salir a caminar o nadar, y otras, más enérgicos. Entonces corro o uso la aplicación Nike Training Club Home Gym, que tiene más de cien entrenamientos para hacer en casa. Si estoy cerca del mar, no lo dudo: ¡hago surf!”

La alimentación de una diosa zen.

“Desde hace casi tres años que no como ningún alimento ni derivado que provenga de un animal. Antes fui vegetariana durante dos años. Soy muy consciente de lo que ingiero y cuando salgo a comer afuera, elijo lugares que privilegian la calidad de su materia prima”.

La belleza como un mimo para el alma.

“Voy al centro de estética Bace, donde cuidan mi cuerpo y mi piel desde hace años. Hago el tratamiento de radiofrecuencia Indiba, que regenera el colágeno del cuerpo. Además, visito a mi dermatóloga una vez por mes para hacerme una limpieza de cutis profunda”.

Calu y sus mantras.

“Todos los días tomo 15 minutos de sol, que es sinónimo de vitalidad. Desde que leí Sabiduría Casera de Leandro Taub, practico su secreto más poderoso: vivir en el presente”..