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Revista ¡HOLA! Argentina
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11 AGOSTO 2017     

Roberto Devorik confía a ¡Hola! veinte recuerdos secretos de la inolvidable Diana

Íntimo amigo de Lady Di, el empresario argentino recibe a ¡Hola! Argentina en su pied-à-terre de Recoleta y dice: “Si bien tengo mi propio punto de vista sobre el accidente, este aniversario no es el momento para que lo exponga en público”

 
Todos los días a las 5 en punto, Roberto –que prepara el desembarco de la marca francesa Paule Ka en Buenos Aires para fines de noviembre– toma el té con el juego que Diana le regaló. “Tiene uno de los escudos de la familia real y son las mismas tazas que se usan en Buckingham”, confía..  Foto: Pilar Bustelo

La encuentro cuando levanto la vista y el cielo brilla con intensidad, porque lo que más le impresionó de su visita a Argentina fue el color de nuestro cielo; cuando veo una película con Harrison Ford, que era su actor preferido; y cuando huelo First, de Van Cleef & Arpels, su perfume favorito”. Quien habla es Roberto Devorik, uno de los más grandes confidentes de la princesa de Gales, que aún puede ver con nitidez lo que vestía Diana el día en que la conoció en el escritorio de Beatrix Miller, la entonces editora del Vogue británico. “Llevaba puesto un suéter Shetland, una falda escocesa, medias tres cuartos y mocasines. Parecía una asistente, pero no: iba a ser la futura reina de Gran Bretaña”, rememora el empresario argentino, que quedó impactado con la timidez –y la altura– de esa chica que ocho meses después fue la protagonista, junto con el príncipe Carlos, de una boda de ensueño en la catedral de Saint Paul’s y que el 31 de agosto de 1997 murió en un trágico accidente automovilístico, en el que también falleció su novio, el millonario egipcio Dodi Al-Fayed. “A esta altura de la vida, Diana hubiera sido una excelente compañera para sus hijos [los príncipes William (35) y Harry (32)], una abuela fabulosa para sus nietos [los príncipes George (4) y Charlotte (2)], y una gran embajadora para las Naciones Unidas”, nos confía Devorik en su departamento en Recoleta, donde a pocos días de cumplirse los veinte años de su partida, accede a revelarle a ¡Hola! Argentina veinte recuerdos secretos que pintan a Diana en cuerpo y alma.

1· EL VALOR DE nuestra AMISTAD

“Ella decía que nos hicimos muy amigos porque yo la hacía reír con inteligencia. Yo creo que nuestra amistad perduró en el tiempo porque nunca la traicioné. Tiempo después de su muerte, tuve una llamada anónima y le di el parte a Scotland Yard: me decían que tuviera mucho cuidado con lo que decía. La amenaza no me acobardó porque, como decía Diana, cuando uno cuenta la verdad no debe temerle a nada”.

2· LA MEJOR ANÉCDOTA

“Habíamos llegado a Buenos Aires juntos y nos fuimos directo a la embajada británica, que era adonde Diana iba a dormir. En las escaleras, vimos un cuadro de la reina Isabel II vestida como soberana, con un traje largo, capa y corona. Después de 14 horas en avión, lo primero que dijo fue: ‘Es hora de que se cambie el vestido y lo mande a la tintorería, ¿no?’. Me hizo reír mucho con ese comentario, sin maldad, pero tan sincero”.

3· la hora del ALMUERZO

“Nos veíamos de día, en el horario del almuerzo o del té. Solíamos encontrarnos en mi casa, 26 Holland Park, en el Palacio de Kensington, su casa, o en los restaurantes L’Incontro de Pimlico Road, o San Lorenzo, en Beauchamp Place. Charlábamos durante horas. Al principio, los temas eran simpáticos y triviales, después empezamos a hablar de tantas cosas muy desagradables que tuvo que soportar”.

4· SUS PLATOS PREFERIDOS

“Los que tocan de oído dicen que era vegetariana y no es cierto: comía pollo y carne, amaba el pescado y, sobre todo, las pastas. Era de tomar té, prefería lo salado y aunque no era rigurosa con los horarios…, no le gustaba trasnochar”.

5· LA BULIMIA

“Lo digo abiertamente: la bulimia fue por culpa de Carlos, que se manejó pésimo con ella. Antes de casarse, Diana no había tenido fobias con la comida. Con Lucía Flecha de Lima [mujer del entonces embajador de Brasil en Inglaterra], Lady Elsa Bowker, Lord Peter Palumbo, y sus dos asesores, la mujer que le leía el futuro y su voice coach, Peter Settelen, que además fue un gran confesor de ella, fuimos parte de ese andamiaje que se construyó para que Diana saliera adelante”.

6· nuestro mejor VIAJE

“En 1996, viajamos a Nueva York para ir juntos a la gala del MET. Estaban todos, desde Iman hasta George Clooney, pasando por los Clinton, Tom Cruise y Nicole Kidman. Diana iba a quedarse en otro hotel y al final decidió venirse conmigo al Carlyle. Estaba en el piso de arriba y apenas volvimos, a las dos de la mañana, se dio cuenta de que se había olvidado la pasta de dientes. Sin ningún resquemor, se puso una robe de chambre y bajó en el ascensor para buscar la mía. Le parecía una pavada molestar al concierge para que se ocupara”.

7· SUS ANSIAS DE LIBERTAD

“Cuando salía de Inglaterra, se sentía menos criticada y se conectaba con el cariño de la gente. A Diana la faltó mucho amor en su niñez y cuando se enamoró de Carlos, nunca imaginó que él iba a ser tan egoísta con ella. En Kensington se sentía muy sola y, aunque no llegué a hablar con la Reina, sí hablé con los hermanos de Carlos y con la princesa Margarita, que era amiga mía, y les dije que si la hubieran tratado con amor, nada de lo que pasó habría sucedido… Viajar le permitía ser feliz y libre”.

8· NO QUERÍA QUE LA “USARAN” PARA HACER POLÍTICA

“Como tenía una gran curiosidad, no había nada que le disgustara de los viajes protocolares. Disfrutaba mucho las visitas a museos, palacios y parques y siempre se ocupaba de equilibrar esas actividades, quizá más fáciles, con visitas a hospitales, orfanatos y asilos. Lo único que detestaba era que intentaran usarla con fines políticos”.

9· CERO TÍMIDA

“La princesa de Gales era mucho más humana y divertida de lo que se veía en las fotos. Cuando visitamos el Garrahan, acá, en Buenos Aires, Diana no sólo entró al pabellón de los chicos quemados, sino que además se quedó veinte minutos con ellos y no dejó que hubiera cámaras ni reporteros. Después, doy fe de que sólo se soltaba con quienes sabía que no iban a traicionarla. Con la gente de su máxima confianza, como yo, era dada y muy graciosa. No sé por qué le hicieron fama de tímida”.

 
Diana sale de la casa londinense de Roberto, en el 26 de Holland Park. E. 

10· placer con culpa

“¡Adoraba verles las piernas a los jugadores de tenis! Era su guilty pleasure. En Wimbledon no quería que me agachara yo, sino ella, para buscar unos caramelos que te dejaban en unos baldes en el palco y así poder mirarles tranquila las piernas a los tenistas. A Diana le encantaban los tipos simpáticos, agradables y siempre tuvo hombres inteligentes a su lado”.

11· WILLIAM Y HARRY

“Una de las pocas veces que Diana se equivocó fue cuando pensó que, si se moría, Harry iba a ser el más independiente y William iba a quedar destrozado. Fue al revés: William no sintió el pánico ni la tristeza que sí sintió Harry tras la muerte de su mamá y fue rápidamente adoctrinado por la maquinaria del palacio real. Hoy, aunque los chicos estén hablando de su mamá, quienes conocimos bien la relación entre Diana y el Palacio de Buckingham y de los chicos con sus abuelos, sabemos que lo que dicen es muy leve y que están muy condicionados por la Corona inglesa”.

12· su mayor temor

“La desvelaba la idea de que le sacaran a sus hijos y hubo un momento en que el miedo fue real. Tiempo después, tuvo que negociar muy fuerte para que William y Harry pasaran el Año Nuevo con ella”.

13· ¿FUE UNA CONSPIRACIÓN?

“Es cierto que Diana tenía la premonición de que la iban a matar. Nunca me voy a olvidar la primera vez que me lo contó. Estábamos en un avión privado y me dijo: ‘A ver si nos vuelan’. Y yo le respondí: ‘Diana, por favor…’. Después de su muerte, tuve que ir a declarar dos veces a Inglaterra y si bien tengo mi propio punto de vista sobre su muerte, este aniversario no es el momento para que lo exponga en público”.

14· DESPUÉS DEL DIVORCIO

“Si bien tuvo que luchar página por página y perdió varias batallas, Diana sintió un gran alivio cuando firmó el divorcio. Prueba de ello es el cambio que tuvo su look: se cortó el pelo y se la veía más fuerte y segura. Se decía que había cobrado 50 millones de libras, pero yo sé que fue mucho menos que eso, porque soy una de las pocas personas que leyó todo el expediente de divorcio, que era tan grueso como la Biblia. Como la familia real era antisemita, eligió a un abogado hebreo [Anthony Julius] de Mishcon de Reya, un reconocido buffet inglés para que la representara”.

15· UNA DAGA EN su CORAZÓN

“Como madre del futuro rey, Diana no podía trabajar ni ejercer cargos públicos, pero lo que más le dolió fue que le sacaran el tratamiento de Su Alteza Real. Ella sabía que lo habían hecho para denigrarla, para que tuviera que arrodillarse ante miembros menores de la familia real. En ese sentido, el heredero del trono está en deuda con su madre. Yo escuché la conversación en la que William le dijo por teléfono: ‘Mamá, sé que estás enojada porque te sacaron algo que se llama el tratamiento, pero no te preocupes: yo te lo voy a devolver cuando sea Rey’”.

16· A LA REINA, RESPETO

“No comprendía a Isabel II, pero la respetaba. Así como la familia real se equivocó al no darle cariño a Diana, Diana se equivocó al no entender la posición de la Reina, que no sólo tenía que defender la Corona más poderosa del mundo, sino también el nombre de su hijo, que iba a ser el próximo rey. Cuando uno le hacía estos análisis, ella entendía y delante de mí jamás criticó a la Reina, ni permitió que otros lo hicieran”.

17· SU MÁXIMO TRIUNFO

“Su mayor logro fue mostrarle a la familia real lo que debía hacer para sobrevivir en una nueva era. La criticaron mucho cuando invitó a Luciano Pavarotti, Gianni Versace, Elton John y otras figuras al palacio. Decían que una futura reina no podía hacer eso, pero Diana supo leer el futuro y la prueba de que ganó es que, hoy, la reina Isabel II le abre Buckingham a todos”.

18· EL ÚLTIMO CUMPLEAÑOS

“Dos meses antes de su muerte, nos fuimos a París por el fin de semana. Camino al aeropuerto, pasamos frente a la boutique Paule Ka y ella se enamoró de un vestido en terciopelo azul, que no se pudo probar porque si no perdíamos el vuelo. Fue mi regalo adelantado para su cumpleaños número 36. Esa noche tenía un beneficio en la Tate y como hacía mucho calor, decidió no usarlo. Por esas jugadas del destino, el año en que se cumplen veinte años de su muerte me encuentra preparando el desembarco de esa misma firma, de la que seré director regional, en Argentina”.

19· SU PÉSIMA RELACIÓN CON CARLOS

“Hasta que se separaron, su relación con su marido fue fría y frustrante. Después, ya no se hablaba de él, sino de sus proyectos y de sus amores. Antes de la separación, Diana tuvo una serie de affaires cortos y espléndidos, como los amoríos que vivió con James Hewitt y Oliver Hoare. Después conoció a quien yo considero su gran amor y con quien creo que podría haber recompuesto su vida: el médico paquistaní Hasnat Khan”.

20· KHAN, su gran amor

“A mi juicio, Diana no estaba enamorada de Dodi Al-Fayed. En el momento de su muerte, estaba peleada con el doctor Khan y vio en Dodi una oportunidad para pasarla bien y darle celos a Hasnat Khan, que fue el gran amor de su vida. Se conocieron en una visita a un hospital y lo mantuvo en secreto durante mucho tiempo. Tan enamorada estaba de Khan que viajó a Pakistán a conocer a sus padres y pedirles permiso para casarse. Los padres del médico le dijeron que no”..